CACHONDAS.COM
Cachondas.com  
 Chistes X
 Humor Gráfico
 Relatos Picantes
 Videojuegos X
 Wallpapers
Fotos
 Amateurs
 Animadoras
 Bikinis
 Cachondas
 Exhibicionistas
 Jovencitas
 Lencería
 Lesbianas
 Maduras
 Modelos
 Pornoduro
 Tetas Grandes
 Transparencias
Links interesantes
 Musica.com
 Superhumor.com
 Videoblogs.com
 Videojuegos.com
 Relatos  
Edificio de apartamentos
Las historias que aquí inicio, son un recuento de mis épocas de estudiante en la Ciudad de Morelia; Rentaba una habitación en compañía de tres compañeros de facultad. El edificio era propiedad de los Señores Tellez; una pareja madura que nos trataba como a sus hijos.
Junto a ellos vivía su hija Elena; Una adorable jovencita de 17 años que estaba por terminar la Secundaria. No haría mayor mención de ella, de no ser porque había advertido ya señales de picardía además de un cuerpo que ya mostraba que era una hermosa mujer con rostro de niña.
La oportunidad se presentó una tarde en la cual había un evento deportivo estudiantil en las instalaciones de su escuela. Su mirada me hizo sentir que me estaba esperando, por lo que me acerqué a saludarla. La amiga que la acompañaba al verme sonrió y nos dejó solos, quedando claro que sabía ya del interés de Elena hacia mí.
Al retirarnos ante lo aburrido del evento (pretexto mutuo) fuimos a su casa donde me mostraría su álbum de fotos. El que no estuvieran sus padres y las precauciones que tomó para que nadie me viera entrar, me hicieron saber que quería estar conmigo, mas no tenía yo intención de tener relaciones sexuales con una menor de edad por lo que pensé en limitarme a jugar un poco.
Al entrar a su recámara, de inmediato la tomé de la cintura y la besé. Al principio me distrajo el pensar en su edad, pero cuando mis manos se deslizaron hacia sus nalgas sin obtener resistencia, me olvidé por completo del asunto. Continué besándole los labios sin dejar de acariciarle el trasero por encima de la falda. Al encontrar el cierre que aprisionaba su cadera me detuvo las manos para evitar que intentara quitarle la ropa y me llevó al sofá donde nos sentamos y seguimos besándonos. No tuvo reparos en permitir que acariciara sus piernas bajo la falda hasta tocar sus pantis, pero al rozar su vagina me detenía de nueva cuenta. Lo que más me atrajo siempre de esa niña fueron sus pechos por lo que me dirigí hacia ellos acariciando ambos. Solíamos bromear con mis compañeros de habitación sobre lo maravillosa que sería una "rusa" con los pechos de Elena y ahora esa posibilidad parecía real. Deslicé mi mano por debajo de la blusa hasta encontrar el botón que unía su sujetador y lo desabroché. Regresó mi mano a sus senos acariciando ya directamente sus pezones aún por debajo de la blusa. ¡Sus pechos eran perfectos!. Retiré mi mano para poder desabotonar la blusa por completo. Esta vez ya no hubo resistencia por lo que retiré la blusa y el sujetador. Besé su oído al tiempo que mis manos acariciaban su cuerpo semidesnudo. Continué besando su cuello bajando lentamente hasta su pecho. Elena no había dicho una sola palabra, sin embargo estaba excitadísima. Intenté de nueva cuenta quitarle la falda, mas me detuvo otra vez. Tomé sus manos y las dirigí a mi cinturón invitándola a retirarlo, lo que hizo de manera torpe, por lo que decidí ayudarle con los botones de mi pantalón. Una vez abierto, tomé de nueva cuenta sus manos y las dirigí hacia mi miembro para que lo acariciara por encima de la ropa interior. Al sentir el masaje, retiré de un golpe el calzonsillo quedando mi verga en su mano. Me empezó a masturbar de manera brusca e inocente. En vista de que no pensaba cogérmela por su edad, pensé que al menos me podría desfogar con una buena mamada. Le pedí que me la besara y me tocó con sus labios al parecer sin intención de chuparla. Cuando presioné su boca con el pene levantó la cabeza...
- No... - ¿Por qué no? - No quiero. - Solo un poco. Si no te gusta lo dejas de hacer. - ¿Lo prometes? -¡Claro!. Vamos... Solo la punta...
Finalmente abrió los labios permitiendo la entrada de mi verga a su boca.
La tomé de manera amable, pero firme de la cabeza para poder controlar el subir y bajar de su boca en mi miembro. El roce de su cabello en mis testículos, sus duros senos desnudos descansando en mi pierna, aunados a la torpe, pero deliciosa mamada que me estaba proporcionando, me excitaban tanto que estuve a punto de dejarme llevar por mis sentidos y venirme en su boca, pero era tan maravilloso el momento, que bien valdría la pena aguantar otro poco.
La levanté de los hombros y le di un gran beso mientras finalmente le retiraba la falda para posteriormente desnudarla por completo. En su rostro más que miedo se leía una enorme curiosidad y excitación y como si así se le hubiera ordenado, en ningún momento dejó de masturbarme.
¿Qué hacer?... Pensé en venirme en sus pechos, pero antes deseaba besar por un largo rato su vagina cuyos vellos daban la impresión de un durazno. La recosté sobre el sofá besándole el cuello, bajando poco a poco nuevamente a sus senos. Sentía el impulso de morderlos así que preferí seguir mi camino hasta llegar a su sexo; Abriendo un poco con mis dedos deslicé mi lengua hasta donde sus pliegues me lo permitían. En ese instante empezó a gemir por cada avance de mi boca en su vagina.
No pude más... Un cuerpo como ese excitado en mis brazos desnudo y con las piernas apoyadas en mis hombros mientras mi pene permanecía en erección... Era una experiencia que recordaría todas la vida así que olvidándome de cualquier escrúpulo me incorporé y la penetré de un solo golpe. Elena emitió un gemido de dolor que me espantó, pero que con un beso y una penetración constante pareció olvidar. Una vez pasado el primer momento, la recosté en el sofá nuevamente doblando sus piernas para poder disfrutar de la esplendorosa vista y el momento. !¡Que excitante era observar sus pechos balancearse en cada penetración!. Dejé caer sus piernas a mi costado para poder utilizar mis manos en apretarlos y poder enterrarme hasta el fondo. El sofá no era lo más cómodo para la actividad que estábamos realizando, así que cambiamos de posición y ahora estaba sentado mientras ella subía y bajaba a su propio ritmo. Esto me permitía alternar mis manos entre sus nalgas y sus pechos. En la calentura del momento no había considerado usar preservativo así que debía pensar en una posición que me permitiera controlar la eyaculación. La levanté nuevamente esta vez para acomodarla de perrito, lo que me dio trabajo ya que Elena no entendía qué quería hacer. Creo que tenía miedo de que se lo quisiera hacer por el culo. Confieso que cuando la tuve enfrente con la cabeza recargada en el cojín y el culo al aire, se me antojó. Ésta vez la penetré despacio tomándola de la cintura para poder entrar y salir más fácilmente. Elena entendió el movimiento y de inmediato inició un balanceo delicioso. Era tiempo de terminar tan agradable experiencia así que la tomé de los hombros y aceleré el ritmo golpeando sus nalgas con el vientre en cada embestida. Continué cogiéndomela fuertemente hasta que sentí que me venía por lo que me salí y terminé en su espalda. Ya fuera de ella continué unos segundos apretando mi pene en sus nalgas. Tomé un pañuelo desechable para limpiarle la espalda y le di la vuelta para besarla. Nos vestimos y acordamos que en un futuro nos veríamos en otro lado.
Fuimos amantes por casi un año, fecha en que se fue a estudiar a otra Ciudad. Ahora estoy felizmente casado, pero jamás olvidaré a mi adorable niña.

Links interesantes