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El juego
La historia comienza así. Yo conozco a la chica desde hace años, de cuando éramos pequeños. Siempre nos hemos llevado bien, ya que es mi vecina. Hace un año y pico, empezamos a quedar para salir un rato entre semana a fumarnos un cigarrito y tal. lo típico. Vivimos en una urbanizacion de chalés en Madrid. Siempre salimos a una especie de calle interior que hay que solo tiene casas, nos sentamos en un recodo y hablamos, fumamos.
Hace un año, mas o menos, salíamos ahí casi todos los días. Ella tiene la manía de sentarse encima mío, sobre todo cuando hace algo de frío, porque, según dice, "las mujeres pueden coger cistitis y los hombre no". Ella tiene dos años mas que yo. Mide un metro sesenta y algo, y es la típica tía sexy. Un tipo medianamente bueno, el pelo corto. y unas tetas increíbles. Tiene una talla 100, pero no tiene las tipicas tetas caídas, no. Las tiene firmes, con un canalillo brutal.
El caso es que un día estábamos a eso de las nueve de la noche de un domingo alli sentados, ella encima mio, y no teniamos mucha conversación. Yo jamás había intentado nada con ella, porque además de ser mi amiga y ser más mayor, tampoco había notado nada por su parte, ya me entendéis. Bueno pues allí estábamos sentados, y nos dio por contarnos chistes. Lógicamente, enseguida me quedé sin repertorio. Ella me contaba uno y yo tenía que contarla otro. Hubo un momento en el que yo estaba casi en blanco, y a ella se le ocurrió una idea. no se me ocurre adjetivo. El caso es que estaba metiendome presion para que contase un chiste, y como no se me ocurría, me intentó poner la mano en el paquete.
- ¡Qué haces! - la dije yo. - Cuéntame un chiiiiiiste. -dijo con voz de chica mala. - Pero tía. - Si no me cuentas un chiste va a ser peor para ti.
Lógicamente yo me devané los sesos y conté un chiste de mierda para salir del paso. Ella me contó otro enseguida y me volvió a poner la mano en el paquete, por encima de los vaqueros. Yo estaba bastante empalmado, pero llevaba unos vaqueros un poco grandes, con lo que no se notaba demasiado. El jueguecito siguió así, y ella, además de ponerme la mano, empezó a moverla. Yo no soy tonto, con lo cual empecé también a meterla "presión". La puse la mano en el muslo, por encima del chandal que llevaba, y empecé a llevarla hacia su coño.
Llegó un momento en que nos estábamos frotando respectivamente a saco, y ellá empezó a comerme la oreja. Ella sabía que eso me ponía malísimo, y yo subí una mano a sus tetas, aun por encima del chándal. El juego de los chistes derivó rápidamente en ver quien ponía más cachondo al otro.
Ella me comía el lóbulo, me lamía la oreja y el cuello mientras me sobaba el paquete, y yo la apretaba el coño y la sobaba las tetas. Entonces ella se giró y se sentó dándome la cara, con lo cual su coño quedó justo sobre mi polla.
- Hostia, tía, que me estás poniendo a mil. - Jejeje, lo sé.
Mientras dijo esto, empezó a moverse. La sensación era bestial, puesto que ella llevaba un chandal, y podía notar todo su coño sobre mí. La metí una mano por detrás, agarrándola el culo, y la otra por arriba, sobando sus tetas dentro del sujetador. No nos besábamos. Yo no me atrevía y ella o no quería o le hacía más gracia así. Yo estaba ya muy cachondo, y con las dos manos en su culo la ayudaba en su movimiento. Estaba haciendo como que follábamos, moviéndose adelante y atrás sobre mi polla. Nos comíamos mutuamente el cuello y yo la sobaba las tetas.
Entonces decidió dar otro paso y se echó un poco hacia atrás. Me bajó la bragueta y me empezó a sobar por encima del calzoncillo. Yo la toqué el coño por encima de las bragas, y pude sentir algo de pelo alrededor. Aquello me estaba poniendo a mil.
De repente me sacó la polla y me la cogió con la mano. A mi me pareció un poco fuerte hacer eso en la calle, por donde podía pasar gente.
- Tía, tía. ¿Y si viene alguien? - la pregunté un poco alarmado. - Pues. Ya le oiremos venir - y para corroborar su falta de pudor, se soltó el sujetador por dentro del chandal, me cogió una mano y la puso sobre sus tetas-. Te gustan, ¿verdad?
Os podéis imaginar mi respuesta. Me puse cómodo, la pedí que siguiera comiéndome el cuello y me dediqué a disfrutar de la paja y de sus tetas.
Ella movía la mano rítmicamente, arriba y abajo, con cuidado de no hacerme daño. Yo notaba su mano un poco fría sobre mi polla, y a veces sobre los huevos, que intentaba alcanzar entre el pantalón y el calzoncillo. Sus tetas en mis manos eran duritas, grandes. Sus pezones no se marcaban mucho, con lo cual deduje que eran de los que llamamos "de base ancha".
- Venga, córrete. -me susurró al oído. - Ufff. Vas a tener que hacerlo mejor si quieres que me corra - yo intentaba provocarla para dar un paso más. - ¿Ah sí? ¿Y si te la chupo?
A eso no pude responder. Ella bajó un poco y siguió haciéndome la paja, mirando mis reacciones. Yo deseaba que se la metiera en la boca, pero ella me cogió un dedo de la mano y se lo metió en lugar de mi polla.
- Mmmmm. Me apetece un helado. -me dijo. - No jodas. -yo estaba realmente cachondísimo. - Sí. ¿Sabes cómo me como yo los helados?
Y sin darme de nuevo tiempo para contestarla, se metió mi dedo en la boca y empezó a chuparlo, mientras seguía agitando mi polla, ahora más lentamente. Me lamió todo el dedo, y de vez en cuando lo chupaba por el borde, bajando hasta abajo. Decidí meterla "presión".
- Bah, así no consigues que me corra ni loco. - Sí, sí. Pues la tienes bastante dura ¿no te parece?
Al decir esto aumentó el ritmo de su mano en mi polla, y yo metí mis manos de nuevo en sus tetas. Se las apreté, se las junté. No dejaba de sobarlas. Cerré los ojos e intenté concentrarme en correrme así.
- Es que si bajo más tu no llegas a mis tetas -me dijo, deseando que yo la contradijese. - Que va. Puedo hacerlo así -y metí mis manos por el cuello del jersey del chandal, que era bastante abierto. - Entonces.
Ella se puso de rodillas en el suelo, delante de mí, y se agachó. Yo apreté sus tetas, con mis brazos uno a cada lado de su cabeza, entrando en su jersey. Los segundos de "indecisión" de ella me parecieron eternos, pero de repente noté sus labios apresar mi capullo. Al principio los noté fríos, en comparación con su mano, que ya había cogido calor de mi polla.
Comenzó entonces a chupetear mi capullo. Succionaba un poco, luego lo lamía de nuevo. Su mano me apretaba la base de la polla. Me bajó los pantalones hasta la cadera, con lo cual podía agarrármela bien. Entonces se metió todo el capullo en la boca y bajó despacio. La sensación de su boca caliente y húmeda bajando por mi polla era increíble. llegó hasta un poco más debajo de la mitad y empezó a subir, aspirándome el cipote. Mientras subía sonaban ruiditos de chupeteo y de succión que me ponían, si cabe, más cachondo aún.
- Más deprisa. -conseguí decir entrecortadamente.
Ella empezó entonces a cabecear más deprisa, tragando cada vez un pedazo mayor de carne. Yo tenía la polla mojada por su saliva, y la sobaba las tetas con furia. De vez en cuando miraba hacia abajo y podía ver su cabeza moviéndose arriba y abajo y, si giraba un poco la cabeza, sus labios en forma de O apretandome la polla.
- Ahhhhhhhhhhh. Así así. sigue. La chupas de puta madre.
Ella se sacó mi polla de la boca y la recorrió de lado hasta la base. Me chupó todo el miembro y entonces sacó su lengua, apoyó mi polla contra ella y empezó a moverla. El hecho de verla con la boca abierta y mi polla frotando se lengua me hizo sentir un escalofrío.
- Métetela en la boca. - Córrete ya, joder. -desde luego, no hacía falta que me lo dijese.
Volvió a meterse la polla en la boca y empezó a cabecear. Ahora llegaba más abajo, y con su mano derecha me agitaba desde la base. Yo la puse una mano en la cabeza y empecé a ayudarla en el movimiento, mientras la apretaba las tetas con la otra. También comencé a mover las caderas hacia su boca, empujando. Me iba a correr en nada.
Ella quitó entonces la mano con la que sujetaba mi polla y solo dejo su boca moviéndose arriba y abajo. Ahora yo manejaba la situación. Empujé con la mano sobre su nuca y se la tragó casi entera. Dejé de hacer presión y ella se la sacó casi entera. Seguimos así, con el tira y afloja unos minutos. Yo quería correrme, quería llenarla la boca.
- Ohhhhhh.. Sí. Ya casi. ya llega. Chúpala con fuerza. No te imaginas qué gusto me das.
Noté como subía mi lefa desde los cojones. Justo antes de correrme, la apreté en la nuca y el primer chorro salió de mi polla cuando la tenía metida casi entera en la boca. Ella subió un poco la cabeza y dejó solo la mitad de mi polla en su boca, mientras me la agarraba y me la agitaba arriba y abajo. Salió otro chorro que se le escapo de la boca y finalmente la retiró, con lo cual el resto de mi leche le corrió por la mano. Yo la sobaba las tetas como un desaforado, mientras me corría. Cuando terminé, abrí los ojos justo para verla limpiándose los labios.
- Ha sido la hostia. -dije, sin saber muy bien qué hacer. - Bueno gané ¿no? -dijo ella sonriendo. - Uffffff. Por goleada.
Nos levantamos, nos recompusimos la ropa y nos fuimos andando hacia nuestras casas. No hicimos ningún comentario, ningún beso de despedida. Me pareció que había sido un juego. Cuando nos íbamos a separar del todo, le pregunté si la había gustado a ella.
- Bueno. Te lo digo la próxima vez.
¡La próxima vez! O sea que no quería perder la práctica. Me fui andando hacia mi casa, fumando, mientras pensaba en como iniciar el "jueguecito" al día siguiente.

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