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Por el campo 1
Hola a todos, soy una chica de 25 años, a la que le encanta el sexo y me gustaría compartir con ustedes algunas de mis aventuras más locas, y apasionadas, así que como tarjeta de presentación comparto con ustedes este relato, ojalá les guste, porque yo lo disfruté enormemente, no se imaginan cuanto.
Voy caminando por un verde campo, rodeada de flores de todos colores, mi vestido es amplio, de esos amarrados al cuello, con un escote muy pronunciado en el frente, casi hasta la cintura, que deja que se vean mis pechos generosos, y de esos que no tienen nada en la espalda, un vestido amarillo con pequeñas florecillas blancas, debajo del vestido solo llevo unas pequeñitas braguitas de encaje blanco, de hilo dental, lo que es lo mismo, solo un pequeñísimo triangulito de tela de encaje y unas tiritas de seda que lo sostienen a mi cuerpo,llevo unas sandalias bajas, muy cómodas, blancas y camino entre las flores.
Entonces veo que un hombre se acerca a mí, no sé quién es, pero al verlo siento un poco de miedo, estoy ahí sola y él se acerca a mí y es un desconocido, pero cuando está más cerca, no sé por qué razón, dejo de temer, va vestido con un pantalón muy ceñido al cuerpo, y una camisa amplia abierta casi hasta la cintura, parece un pirata, sí, eso parece, y lleva unas botas altas de piel, todo vestido de negro, me hace sentir frágil y muy femenina. Al llegar junto a mí me dice, sin más, que no debería andar sola por el campo, que es peligroso, no sé por qué, en lugar de temer, me estremezco y con gran sorpresa descubro que mi ropa interior esta tremendamente mojada, estoy muy excitada y me doy cuenta de que deseo a ese hombre, y haría lo que él me pidiera, sin saber quién es.
Él lee en mis ojos el deseo, es demasiado evidente, casi se puede respirar mezclado con el aroma del campo, y las palabras terminan ahí, se acerca un poco más a mí y, sin más, estira una mano y toma uno de mis pechos sobre el vestido y comienza a acariciarlo, nada más de sentirlo me siento casi acabar, estoy perdida y dispuesta, demasiado dispuesta a hacer lo que él quiera, así que siento su mano recorrer mi pecho hasta endurecerlo, es entonces que me doy cuenta que en la otra mano lleva una fusta de caballo y tontamente le pregunto si ha llegado ahí montando, me sonríe y me dice que sí, que su caballo esta pastando atado a un tronco a unos cuantos metros de ahí y que lo dejara descansar largo rato puesto que pretende realizar otro tipo de monta en esos momentos, por lo que al oírlo me atraganto y me pierdo en sus ojos llameantes de deseo, y entonces levanta la otra mano y aprisiona mi otro pecho y me masajea los dos con ambas manos hasta hacerme sentir en la gloria, pues es suave y firme a la vez.
Se vuelve un poco más intrépido y aparta la tela de los pechos para tocarlos por fin sin barreras, pero como se le dificulta un poco, simplemente sube ambas manos a mi cuello y desata el vestido, por lo que quedan a su vista mis pechos, yo solo atino a acariciar sus fuertes brazos, más excitada aún, y se acerca más y se pone de rodillas y comienza a lamerme un pecho mientras el otro sigue siendo torturado por su mano, y luego cambia y empieza a intercalar uno y otro pecho, los lame, los muerde, los acaricia con la lengua y así sin más siento como un torrente emana de mi vagina, tan es así que él lo descubre y se sonríe, "Así que me deseas tanto como yo a ti, bien muñequita, te haré gozar como nunca nadie lo ha hecho y después de que acabe contigo me rogarás que te lo vuelva a hacer, una y otra vez hasta caer los dos rendidos," no sé por qué no me suenan mal sus palabras, cuando en otra persona hasta me molestarían, así que no digo nada, de mi garganta sólo sale un gemido hondo y profundo.
Toma la fusta del suelo y con ella, sin dejar de besar mis pechos, comienza a subir la falda del vestido, y me dice un tanto ronco que lo suelte, para poder admirarme, hipnotizada libero el botón que sostiene el vestido en mi cintura y éste cae al suelo quedando yo sólo con el pedacito de encaje entre mis piernas, entonces él se sienta en el suelo y me ordena quedarme de pie, y que me acerqué a él, así lo hago y entonces comienza a jugar con la fusta de cuero sobre mis piernas, acercándola a mi cuevita que evidentemente esta muy mojada, y me ordena, con voz seria y ronca que abra las piernas, y al hacerlo llega con la fusta hasta mi rajita caliente, y metiendo la fusta entre los hilitos que sostienen las braguitas, las rompe y las deja caer al suelo, y comienza, ya totalmente desnuda a juguetear conmigo, toma la fusta al revés y la parte gruesa empieza a jugarla contra mi rajita, suave, muy suave, la fusta queda totalmente húmeda de mis jugos y sin más aviso empieza a metérmela dentro, muy profundo, al sentirla simplemente me corro sin poder evitarlo, eso despierta en él un deseo tan salvaje que sin más me jala hacia el suelo y al tenerme boca arriba se monta sobre mí, me dice que me dará un palo más grueso, pero que debo prepararlo para mí, así que entre tirones de ropa queda desnudo y entonces descubro su pene, grueso, precioso a decir verdad y me dice, mientras se sienta y me jala del cabello hacia él que me lo trague todo, y sin más empiezo a pasarle la lengua por todo en tronco y la cabeza de su falo grueso, esta saladito y lo lamo hasta tenerlo totalmente mojado y entonces empiezo a tragármelo, como esta grueso se me dificulta un poco al principio pero no paro por eso ya que me gusta la sensación de tenerlo "en mis manos" aunque en realidad debería decir "en mi boca", y empiezo a mamárselo con suavidad mientras mis manos lo acarician, acaricio ese par de bolas que lo acompañan, bellas, duritas, bien formadas que tiene, y lo escucho gemir y sé que esta gozando enormemente la mamada que le doy, entro y salgo entro y salgo cada vez más rápido, gozando yo también.
Cuando esta por correrse me empuja y al retirarme de su pene me jala sobre él y me ordena ponerme sobre él y montarlo, pero de espaldas a él, así lo hago y monto su pene grueso, cuando entra en mí grito del placer que siento, y entonces empieza a moverme él a mí agarrando mi cintura, es delicioso sentirlo deslizarse cada vez con más soltura dentro de mí, cuando los dos alcanzamos un ritmo frenético, me empuja de tal modo que quedo en 4 y él, sin salirse de mí queda montándome, por lo que ahora más que nunca él domina la cabalgata, así que empieza un ritmo frenético de entre y sale de mi rajita caliente y mojada, no para de moverse cuando me siente correrme estrepitosamente y sonríe, me dice que es hora de probar la segunda pose, no le entiendo pero me lo haré, me levanta y él se sienta y me pone frente a él y me hace montarme sobre él, ahora sí de frente, y empezamos a movernos suave, deliciosamente y entonces él se tira de espaldas y me arrastra con él, y seguimos moviéndonos deseosos, es entonces, cuando más placer nos damos que siento como empieza "algo" a buscar entrada por mi culito, me detengo y él me sonríe pícaramente y me muestra la fusta y me dice, poniéndola en mi boca que la moje para facilitar la entrada, y empiezo a mamar la fusta de tal modo que le veo gozar del espectáculo, cuando esta más que mojada, me la coloca en el culito, diciéndome que me abra las nalgas para poder colocarla, y así lo hago, y empieza a meterla suave, pues estoy muy estrecha, hasta que con bastante dolor pues hay poco espacio debido a su pene duro en mi cuevita, y aprovechando una arremetida en la que casi se sale de mi cuevita, mete la fusta haciéndome gritar del dolor.
Y entonces deja la fusta quieta mientras se mueve dentro de mí con ese tronco tan grande que tiene y poco a poco empieza a mover la fusta, suave hasta que me oye gemir de placer y entonces sí, me siento llena de ambos lados, me da con furia y pasión por los dos agujeritos sin parar, una y otra vez arremete contra mí dándome, en verdad, el mayor placer que nunca había sentido, sigue moviéndose hasta que me oye como acabo una y otra vez en una cascada de orgasmos deliciosos, es entonces cuando me dice que ya no aguanta más y que me regara la vagina con su leche, y acelera los movimientos de su tronco y de la fusta hasta que lo siento acabar justo cuando me viene un orgasmo más, y los dos sudorosos y agotados quedamos rendidos, él retira la fusta, pero no se sale de mí, me dice que sólo descansaremos un poco y que entonces sentiré el enorme placer de sentirlo endurecer y crecer dentro de mí.
(Continúa)

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