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Soy una diabla y me gusta
Hola, mi nombre es Sandra y cuando me ocurrió esto tenía 15 años. Todo comenzó una tarde en la que invité a mi primo y a mis amigas a pasar un rato en la pileta y divertirnos. Yo, desde pequeña, he querido mucho a mi primo y él a mí.  Podía decirse que éramos más que primos.
Al oír el timbre, vi que eran mis amigas y justo llegó también mi primo con un bolso con sus cosas. Puesto que no se había cambiado, le dije que podría hacerlo en el baño. Mientras mis amigas se cambiaban en mi habitación, una de ellas dijo que mi primo estaba muy bien. Era moreno y sus ojazos y ese cuerpecito las dejaban mojadas. En eso Sabri fue cerca del baño y miró por el agujero. Al volver se puso toda roja y no nos dijo nada; sólo se reía un poco y luego nos dijo que mi primo tenía una herramienta grandota.
Todas nos reímos y, al ver salir a mi primo, Nalia se puso algo extraña. Hacía esfuerzos por mostrarle a mi primo su trasero a través del traje de baño pero él se hizo el despistado.
Al caer la tarde, todas nos pusimos cachondas y queríamos aprovecharnos de él. Habíamos visto películas porno desde hacía tiempo pero éramos vírgenes.
En la tarde, a la hora de cambiarse, Natali le habló algo a mi primo y se fueron juntos al baño pues querían hablar en privado. Sabri y yo no podíamos aguantar la envidia o, más bien, la curiosidad de escuchar lo que querían hablar.
Pasaron unos 3 minutos y no salían del baño. Nos pusimos a oír detrás de la puerta y se escuchaban ruidos raros según decía Sabrina. Cuando yo miré por el agujero de la puerta vi algo moviéndose pero no podía verlos bien. Entonces escuché un sonido fuerte "Ahhhhhhhh, qué durooooo". Nos pusimos rojas   escuchando sus gemidos.
Le propuse a Sabri que entráramos pero ella no quería. Así que la dejé afuera y entré.  Natali esataba sudada y me miraba. Fui hacia allí y me lancé sobre mi primo acariciando su trasero. Sentía su empuje dentro de mi amiga. No podía creer lo que estábamos haciendo pero lo empecé a besar.
- Ahhh... no aguanto más -decía Natali. - Yo también quiero participar -dijo Sabrina al entrar.
Entonces mi primo se excitó mucho puesto que éramos tres niñas solitas para él.
- Uuuuggg... -gemía mi primo-. No puedo aguantarme... Nataliiii... Siento muy apretado tu culo... Siento que me vengoooooo... -Ahhhh, no te vengas... Estás durísimo... Así estás bárbaro... Dame el gusto... Es mi primera vezzzzz... -dijo Natali.
Cuando mi primo estaba a punto de correrse, Natali se lo quitó de encima y llamó a Sabrina pidiéndole que le hiciera crecer otra vez la herramienta. Entonces la acarició con sus manos y empezó a chupársela. Mi primo me daba mientras un beso francés hasta que no pudo aguantar más y empezó a masturbarse sobre la boca de Sabrina. Su polla estalló sobre los labios relucientes de ella y el semen le chorreó por la barbilla y el cuello.
Mientras mi primo gemía y gemía, Natali se movía sobre su ya fláccido pene y él decía que le dolía. Pero Sabrina no le daba importancia y siguió chupando.
Al oír las respiraciones y ver a mi primo tan indefenso entre nosotras, le arrojamos a la cama y Natali le puso su coño en la boca mientras yo me apoyaba sobre su pene para intentar volverlo a la vida con caricias. Soy ágil en el ejercicio y le rozaba su polla con mi coño, acariciando sus huevos. De esta forma logré recuperarle. Su polla estaba de nuevo erecta y me senté sobre ella. Comencé a cabalgar a mi primo lentamente pero mis amigas me obligaban a que el ritmo se acrecentara cada vez más. Mi coño recibía un gusto inigualable y mi primo volvía a gemir. Me tumbé sobre él y sentí cómo su lengua recorría uno de mis pezones. Metió un pezón en su boca y lo mordía mientras yo lo seguía cabalgando. Luego me dijo que ya no podía más, que iba a correrse dentro, así que me levanté y la saqué. En ese momento empezaron a salir chorritos de semen de su polla que le mojaron los huevos y el vientre. Yo volví a agacharme sobre él y sorbí aquel líquido de su polla.

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