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El cuaderno de Historia
Hola mi nombre es Frana vivo en Santiago de Chile, tengo 17 años y quiero contarles una historia que sucedió hace tres semanas.
Estaba yo en mi casa tocando guitarra mientras esperaba a la Gaby, de 19 años, que iba a venir porque quería que le prestara el cuaderno de historia, eran más o menos las tres de la tarde y mi mamá se estaba alistando para salir a trabajar cuando llegó la Gaby, mi mamá la envió a mi pieza mientras ella salía a su trabajo.
-Hola loca, me dijo sonriendo.
-Hola puh loquilla, contesté, al verme tocando guitarra me pidió que le tocara una canción de Pearl Jam y yo la toqué y canté, me pidió que si se la podía enseñar (aunque ella no sabía tocar guitarra estaba decidida a aprender solo esa canción)-ya puh - le contesté, entonces le expliqué como poner los dedos sobre el puente de la guitarra indicándole las posturas de las notas. Fue ahí cuando sentí algo que nunca había sentido, mientras ella estaba a mi lado yo comencé a colocarme cada vez más cerca de ella con el pretexto de indicarle como debía colocar los dedos en la guitarra, nuestros cuerpos estaban rozándose suavemente y aunque ella no se imaginaba lo que pasaba por mi mente yo me sentía muy nerviosa al darme cuenta del sentimiento de atracción que me inspiraba su hermosa figura.
Entonces mientras le explicaba como se pulsaba cada nota con mi mano comenzaba a rozar sus dedos suavemente diciéndole - este dedo va aquí y este otro acá. Ella no se percataba de nada pero yo sentía con mi tacto la suavidad de sus largos dedos fue entonces cuando yo comencé a acariciarlos con menos disimulo hasta perder la vergüenza y dejarme llevar por mis sentimientos, ella comenzó a responder con suavidad a mis caricias aumentando cada vez más, ahí nos miramos y simultáneamente sonreímos suavemente, la tomé por la nuca y la besé tiernamente, ella me miró con sus hermosos ojos celestes, y me besó, comenzó a chupar mis labios y a tocarlos con su lengua mientras seguía chupándolos suave pero excitantemente, yo seguía besándola y acariciándola con mi lengua, a veces nuestras lenguas se juntaban y comenzaban a jugar entre ellas pareciendo como si tuvieran vida propia, yo le tomé la mano y la puse en mi garganta, ella comenzó a recorrer mi cuello con la suavidad de su mano, yo la tomé de la cintura con ambas manos, y con una de ellas comencé a subir lentamente por debajo de una cortita polera blanca que llevaba entonces, saqué de inmediato la mano juguetona y la llevé a su boca, puse mi dedo índice en sus labios y comencé a recorrer con él su boca mientras nos besábamos, ella lo humedeció del veneno de su serpiente rozada, entonces yo lo saqué del medio de nuestras bocas y lo volví a meter bajo su polera, comencé a jugar con su ombligo subiendo rápidamente a su cuello, entonces bruscamente bajé mi mano y enredé mi dedo en su sostén bajándolo lo suficiente para descubrir sus pechos duros y ardientes, ella se quitó la polera y yo bajé lentamente a sus rozados pezones, comencé a chuparlos y morderlos de manera intermitente y violenta, ella gemía suavemente pero ambas estábamos muy excitadas, nos tendimos sobre la cama, ella abajo, yo arriba, seguía lamiendo sus senos, ella comenzó a frotar su pierna en mi vértice, la apretaba fuertemente y estoy segura que podía sentir el calor que desprendía, yo comencé a humedecerme, y no fue antes de ese momento cuando bajé su short y su calzón hasta sacarlos por completo.
Mi boca bajó de inmediato a su ombligo mientras ambas manos acariciaban sus pechos ardientes, miré su vagina, era hermosa, sus vellos café invitaban a beber de su copa revalzada del licor más excitante que alguna vez haya probado, comencé a lamer sus labios gruesos y jugosos, fue entonces cuando sentí que el cuerpo de Gaby se puso tenso rápidamente, me bajé el pantalón de buzo que traía puesto y quedó mi intimidad descubierta ya que no traía calzones, seguí besando su entrepierna mientras ella frotaba violentamente el mío con su muslo, comencé a morderle suavemente el clítoris y de inmediato sentí como caían sus jugos y mojaban mi mentón, parecía una cascada, ella gemía fuerte del placer que le había ocasionado su primer orgasmo de nuestra relación, pero yo no me quise detener ahí, abrí mis piernas y puse mi vagina junto a la de ella, comencé a moverme rápidamente, nuestra carne se tocaba y nos inundaba de una excitación tremenda.
Ella me tomó entonces, y con su mano comenzó a acariciar mi clítoris rápidamente, era fabuloso, bajó su boca y comenzó a chuparme toda, yo no pude aguantar mas y me abandoné al orgasmo más increíble que he tenido, no paró de meter y sacar dos de sus dedos de entre mi vagina mientras cuando estaba adentro comenzaba a abrirlos, entre tanto yo me saqué las zapatillas con los pies, y con uno de ellos comencé a acariciar su cuevita rosada, ella seguía su juego con sus dedos y su boca, yo no lo podía creer había tenido recién un orgasmo y ya estaba lista para el otro, estallé de placer y al parecer de solo verme ayudada por el roce de mi pie nos invadió el segundo orgasmo casi juntas, yo primero y luego ella, ahí entonces con los cuerpos tiritones y agitados nos tendimos sobre la cama abrazadas y desnudas besándonos suavemente, hasta una hora después, luego nos vestimos nos dimos un último beso de despedida y ella se fue, olvidando el motivo de su visita, el cuaderno de historia.

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