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El gran chat
Esto sucedió hace unos siete meses. Yo me encontraba aburrida de estar en los chats platicando de lo mismo, ¿cómo te llamas?, ¿qué estudias?, etc, y ese día me dispuse a buscar chats eróticos. Estuve un rato sin conseguir nada hasta que, por fin, llegué al sitio. Había la sala homo y lésbica así que me metí en la segunda. Había chicas, por lo que decidí jugar con alguien a que yo era también lesbiana.
Mi nick era algo sujestivo, por lo que no faltó quien me mandara privados sexys. Yo pregunté si había alguien de la ciudad de México y recibí el privado de Norma. Le dije si le gustaría darse un calentón con una verdadera hembra. Ella no tardó en responder: - Clarooooo. - Bien -asentí yo-, platícame, ¿cómo es tu concha? - Es muy suave y tibia. - Qué delicia -dije, me gustaría verla. - ¿Tienes web cam? - No, pero mándame el archivo por el icq. - Dame tu número, que me estoy poniendo muy caliente.
Yo le dí mi clave y al segundo me contactó.
- Lista, ese archivo es de mi vagina.
Esperé a que llegara completo el archivo y, cuando lo abrí, me quedé muda. Me excité mucho. La imagen era realmente cachonda. En su silla estaba su culo desnudo y abriendo las piernas lo que más pudo, con una mano se abría los labios y dejaba ver su clítoris rojito. Me interrumpió la exploración la llegada de un mensaje. - ¿Qué te pareció? - ¡Es fantástica! - Pues dime en qué parte de la ciudad estás y esa ricura será tu cena.
La verdad es que yo me inquieté mucho pero estaba dispuesta a probar si se animaba a venir por mí.
- Estoy en el centro de la ciudad -le contesté. - Perfecto, yo estoy a 10 minutos de ahí. - Pues ven por mí a ver si esa cosita mojadita está aún lista para una buena mamada.
Le di la dirección de mi departamento y no supo cómo dar al lugar, así que le dije que yo iría a su casa. Total, si pasaba algo y no me gustaba ya no la buscaría y ni sabría dónde buscarme. Cerré el chat diciéndole que estaría en 15 minutos en su casa.
Calenté mi carro y prendí un cigarro. Sentía una excitación extraña, ya que en menos de una hora de plática esta chica estaba dispuesta a todo. Llegué a la casa, por cierto muy elegante, toqué la bocina y salió. ¡WOW!, Era una chica linda que no veía su lesbianismo porque su vestimenta era sexy y provocativa.
Le abrí la portezuela y, cuando le pregunté "Disculpa, ¿se encuentra Norma?", se metió en el coche y me besó en la boca. - Yo soy, linda.
Me quedé perpleja y callada.
- ¿Qué pasó? ¿No quedamos en que me darías una mamada de ensueño? - Sí,pero ¿adónde quieres ir? - Vamos al cine, ¿qué te parece? - ¿Al cine? ¿No se te hace algo inapropiado? - ¿Por qué? - Pues hay mucha gente. - ¿Y queeeeee? Es mejor.
Yo ya no supe qué hacer, así que le sugerí un cine que estaba cerca. En el camino se levantó la falda y me enseñó su vagina. Me jaló la mano y la puso en su tibio sexo. Yo iba manejando y por poco choco. Le dije "espera un poco, que si no, nos matamos".
Al llegar eran alrededor de las 10:20 y la función empezaba a las 10:30. Compré los boletos y nos metimos a la sala. Ella ya me venía tocando el trasero. Subimos a la parte más alta de la sala y nos fuimos al rincón. Por fortuna, había como treinta personas esparcidas por toda la sala. Al apagarse la luz, comenzó a besarme. Fue bajando poco a poco hasta que quedó en mis rodillas. Me levantó de la butaca y bajó mis jeans, abrió lentamente mis piernas y me chupó la vagina. Separó mis labios vaginales e introdujo su lengua, jugueteó todo lo que pudo. Yo me retorcía de lo bien que me sentía. Jadeaba mucho y una pareja que estaba más abajo volteó. A mí no me importó. Dejé que siguiera mamándome y succionando todo lo que de mí salía. Subía y bajaba, hasta que me vine. Salió una cantidad grande de flujo.
Ella se levantó y comprendí que era mi turno. Le quité las bragas y me introduje en su sexo. Olía genial y, desde el monte de venus, fui dándole besos hasta llegar a su orificio. Le metí la lengua hasta que, por dentro, toqué su hueso pélvico. Al hacerlo, hizo un movimiento de caderas y dejó ir un suspiro. Yo seguí metida en lo mío. Bajé un poco y saqué la lengua de la vagina, la coloqué en la entrada del ano e intenté meterla. Ella gritó tan fuerte que subieron dos tipos para ver qué estábamos haciendo. No nos dio tiempo de ponernos en nuestras butacas cuando ya estaban cuestionándonos qué hacíamos. Ella se molestó y les dijo que estábamos cogiendo y que, por favor, se retiraran. El más alto dijo que no había problema en que estuviéramos haciendo el sexo y que si en algo nos podían ayudar que con toda confianza lo pidiéramos.
Ella me preguntó "¿cómo ves después de la chonchita que te cenaste?, ¿no se te apetece un baguette?". Yo, con lo caliente que estaba, asentí. Me fuí con el más alto y ella tomó al otro. Para ir tomando confianza, comencé a sobarle la polla por encima de la ropa. Él se estiró y bajé la botonadura de los vaqueros. Saqué su pene y lo mamé como nunca. Él no tenía circuncisión así que le bajé la piel para dejar descubierta la cabeza. Le pasé la lengua por la punta del pene y le soplé levemente la parte descubierta. Él gimió y me dijo "¡acaba ya!". Me metí todo el falo a la boca y lo succioné hasta que eyaculó en mi cara.
Norma hacía lo mismo y, cuando su pareja terminó, cambiamos. Para mi fortuna, el otro chico tenía el miembro un poco más grande. Mientras recobraba su tamaño, le comencé a hacer una paja pero él me dijo que quería metérmela. Cuando la sentí grande, se recostó en el pasillo, entre las butacas. Gracias a los reflejos de la película vi su palo duro apuntando hacia su cara y me subí encima de él. Tomé con mi mano su palo y me deslicé de tajo. Me quedé quieta un rato y comencé mis cabalgatas hasta que sentí cómo me levantaron un poco y me dieron vuelta.
Mi amiga ya había terminado con el chico y éste se acercó a nosotros y, de pronto, un dedo húmedo intentaba relajar mi ano. Volteé y sentí cómo me dejó caer todo su peso y su pene en mi ano. Sentí dolor pero me gustó. Ya con dos palos dentro de mí los movimientos eran torpes y sus embestidas descoordinadas. Acababan saliéndose de vez en cuando pero, después de un rato, sus movimientos se coordinaron y mi placer era indescriptible, al grado que tuvieron que llamar a Norma para que tapara mi boca. Ella me besó y, al fin, se vinieron en mí. Una sensacion cálida me recorrió el ano y la vagina, al mismo tiempo que me caía semen en la espalda y en el cabello. El otro se quedó todavía un rato más dentro de mí y se corrió en la cara de Norma. Como pude, me puse los jeans y me arreglé el cabello. Ellos sólo se limpiaron la verga con una sudadera y se subieron los pantalones. Armando, el más pequeño, me dio su tarjeta y se fueron. Norma quedó casi muerta. Cinco minutos más tarde terminó la película y, al prender la luz de la sala, nos vimos enlechadas y muy cansadas.
Eran las 12:30 de la noche cuando la dejé en su casa, despidiéndome con un beso en la boca. Ya no la he buscado, aunque me gustó lo que hice con ella. Esa misma noche, llegando a mi departamento, miré la tarjeta que me había dado Armando y le llamé. Él reconoció quién era y le invité a pasar el resto de la noche conmigo. Así fue. Llegó con el otro chico y follamos los tres. Así lo hemos venido haciendo. Un trío genial. Desde hace cinco meses todos nuestros encuentros los hemos filmado. Llevo 21 videocassettes y he probado las poses más locas que se pueden hacer. Por ahora es todo. Espero les guste y ya les contaré otra anécdota.

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