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La cala 1
Era un viernes de Julio. Este mes, a pesar de considerarse un mes veraniego, sin embargo no estaba siendo todo lo caluroso que se esperaba. De hecho, ya empezábamos a sentir un poco de ansiedad pensando en que el verano se estaba haciendo de rogar, y que la temporada de playa se iba a acortar demasiado. A mi me encanta la playa, pero no para estar tumbada como un lagarto intentando absorber todo el sol disponible, sino para estar con amigos charlando, tomando unas cervezas en el bar, jugando, etc, y también para tomar el sol. Soy morena, y mis piernas largas y bien formadas se ven más bonitas cuando están bronceadas por el sol. Al menos eso me dicen mis compañeros en el gimnasio al que voy dos o tres veces por semana según me lo permite el trabajo.
Mi trabajo es horroroso. Llevo el departamento de marketing en una empresa de tipo medio de productos financieros y aunque muchos podríais pensar que el área de marketing es divertida, no es más que un constante ir y venir de proveedores ofreciéndote sus productos y servicios y tú viendo cómo los puedes encajar en un supuesto plan donde no hay nada previsto y la improvisación es tu mejor aliado.
Somos unos 40 en la empresa, la mayoría chicos jóvenes, en forma, y ninguno suele hacer caso a las 10 chicas que trabajamos allí. En unos casos es porque están casados y aunque les apeteciera tener una historia con alguna de nosotras no se atrevería a plantearlo. Esto del acoso en el trabajo es algo que si bien no está en la calle y no se habla demasiado, sin embargo está latente en todas las relaciones laborales, por lo que los chicos se retraen un montón. El resto de los chicos prefieren ocuparse de "sus carreras profesionales" y dicen que no están para chicas.
Sin embargo, aquel mes de Julio tan extraño que estábamos viviendo produjo extraños efectos sobre todos nosotros, y ya no recuerdo quien, pero alguien propuso algo que era una novedad. Si, ya recuerdo. Fue Nacho quien dijo que podíamos organizarnos un fin de semana en la playa. El plan era el siguiente. Todos los interesados debíamos ir a casa a la hora de salir, recoger lo que fuéramos a necesitar para pasar dos noches en la playa (literalmente en la playa, nada de alojamiento barato ni nada de eso). El disponía de una pequeña tienda de campaña que podríamos usar para guardar las cosas que lleváramos y para cambiarnos de ropa. Y después encontrarnos en algún sitio a las afueras de la ciudad.
Así planteado parecía una locura. Una tontería. Incluso una niñería porque viviendo en Barcelona, no tenía demasiado sentido tener que pasar la noche fuera tirados en la arena, cuando podríamos volver a casa sin mayores problemas. Pero sin embargo, a unos cuantos no nos pareció tan mala idea... Al fin y al cabo, se trataba de salir de la rutina e intentar aprovechar el magnífico fin de semana que se anunciaba.
Así que tras unos 5 minutos de charla nos reunimos un grupo que estábamos dispuestos a seguir adelante. Nacho por supuesto, Meritxell, una chica recién incorporada a la empresa que estaba loca por encajar con nosotros, Jose, el chico de Mavi. Mavi , quien trabajaba conmigo en el departamento de marketing y hacia todo lo que yo decía yo, preguntó:
- Anna, y tu que harás ? Quizá el plan falle y todo sea un fracaso y nos aburramos como ostras, no?
Mavi tenía razón al preocuparse o al menos eso me pareció a mi en aquel momento. Al fin y al cabo todo se reducía a una parejita, Nacho que a veces es un poco coñazo Meritxel y yo, si finalmente me unía al grupo.
Al final, nos apuntamos las dos pensando en que lo peor que podría pasar era que nos aburriéramos y tuviéramos que buscar otra gente en la playa con quien distraernos. Así que adelante.
Nuestro punto de encuentro era una gasolinera a las afueras de la ciudad sobre las 4, así que teníamos el tiempo justo de salir, ir a casa y recoger el bañador, la toalla, el bronceador y la bolsa de aseo. Nosotras, Meritxell y yo iríamos en mi coche mientras que Jose y Mavi pasarían por casa de Nacho con el suyo.
Cuando salimos, efectivamente el sol empezaba a calentar y mientras esperaba a Meritxell en la puerta de su casa, decidí poner algo de música para distraerme. Salsa. Me encanta bailar y la salsa me vuelve loca, así que comencé a sentir sus efectos y junto con el calor que empezaba a sentir por el cuerpo me parecía que necesitaba llegar cuanto antes a la playa y darme un baño. Meritxell tardaba demasiado y tras comprobar que no había nadie alrededor empecé a pasarme la mano suavemente por mis muslos. La minifalda que llevaba me permitía toda la libertad de movimientos necesaria así que al minuto me encontré jugando con mis dedos por encima de mi tanga (Pensé en ponerme el bañador en casa para evitar el conflicto de cambiarme en la tienda de campaña, pero por no retrasarme, decidí seguir con el plan original). Parecía que Meritxell se retasaría más de la cuenta, así que decidí ponerme cómoda en el asiento del coche, me senté un poco más hacia adelante con la idea de dejar mi rajita más al descubierto y poder trabajar más cómodamente con las manos, cuando en esto que se abre la puerta del coche y entra Meritxell.
Se quedó un poco sorprendida al verme en esa posición. Aunque llevábamos tiempo trabajando juntas, nunca habíamos hablado de sexo ni de chicos ni de nada que no fuera el trabajo. Se sintió un poco cortada por la situación e hizo como que no se había dado cuenta. Me pidió que arrancara ya que llegábamos tarde, así que nos pusimos en marcha.
Camino del punto de encuentro, yo iba pensando... Que pensaría esta chica de mi? Al fin y al cabo yo era su jefa, así que puesto que el mal ya estaba hecho, pensé que lo mejor era quitarle hierro y empecé la conversación.
- Oye chica, no es para ponerse así ? Le dije en tono ofendida. - - Mira, tan sólo se trataba de pasar el trago, sabes, el calor, la música y el hecho de que hace un mes que no echo un buen polvo me tienen loca. Tu nunca te has masturbado?
Su cara de agobio se transformó en sorpresa. Me miró y respondió:
- Pues claro! Lo que pasa es que como el trabajo nos ocupa el 100% de nuestro tiempo juntas, nunca pensé que podrías ser una chica "normal". Más bien te veía como una ejecutiva asexuada absolutamente perdida por su trabajo.
Aquella respuesta tan espontánea y directa me dejó preocupada. Quizás tenía razón o quizás simplemente me estaba reflejando la imagen que yo transmitía en la oficina. Eso aún me preocupó más pues me hizo pensar en la imagen que los chicos podrían tener de mi. A mis 29 años, yo estaba estupenda, tenía un magnífico trabajo, pero no tenía pareja y ... Bien podrían verme como una "asexuada". Aquella descripción me dejó muy tocada.
Mientras yo pensaba en todo esto, ella se me quedó mirando algo preocupada, como si hubiera metido la pata. Estaba esperando una respuesta desairada por mi parte, cuando de repente me decidí a continuar la conversación, pero esta vez, con otras intenciones.
- Así me ves? Así me veis en la oficina? Una ejecutiva asexuada? Pues si que estamos buenos....
Meritxell de repente se sintió provocada por el tono de mi pregunta y respondió:
- Pues como quieres que te veamos. No conocemos a ningún amigo tuyo. Nunca has vuelto un lunes a la oficina hablando de lo que has hecho durante el fin de semana. No te sumas a la charla del café y nadie te ha oído nunca hacer una broma sobre lo feo que es aquel tipo, o lo bueno que esta el tipo ese... - - Es más, Anna, supongo que no sabrás que eres el motivo de conversación entre los chicos de la oficina, no? Con lo atractiva que eres, ninguno se te ha insinuado nunca, verdad? Te ven como una chica intratable. Alguien con quien hay que tener mucho cuidado ya que cualquier cosa que digan se les puede malinterpretar. Así que, tácitamente han bloqueado sus libidos, y cuando te ven, es como si vieran a una estatua de mármol.... - - Siento contarte todo esto en este momento, ya que puede ser que te amargue el fin de semana, pero es que después de comprobar que no eres así al verte disfrutando de tu cuerpo, he pensado que no tendría mejor oportunidad que esta para contártelo.
Todo aquello cayó sobre mí como un jarro de agua fría. De repente era como si abriera los ojos al mundo en el que había estado "viviendo" sin realmente conocerlo... Respiré hondo. Me aguanté la sorpresa todo lo que pude y reaccioné:
- Ah sí? Así es como se me ve? En realidad yo creía que eran ellos los que no se sentían atraídos por mi; o que quizá eran demasiado respetuosos con sus compañeras de trabajo como para querer algo... Y quien es el que más se interesa por mi?
Ella dudó. En principio no entendí el por qué de su temor a descubrir a mi admirador secreto. Sin embargo, con una mirada más interrogadora por mi parte fue suficiente y respondió:
- Es Nacho. Pero por favor, no le digas que yo te lo he dicho... me mataría. Además, si no fuera porque a él no le va mi marcha, yo también estaría interesada en él...
Aquello me sorprendió muchísimo. Así que Nacho... De pronto, me asaltó la idea de que todo el plan de pasar el fin de semana en la playa podría ser una trampa para intentar ligar conmigo. Rápidamente me quité esta idea de la cabeza, porque no tenía sentido si realmente me veían y pensaban de mi lo que Meritxell me había contado.
Seguí conduciendo. Aún quedaban unos minutos para llegar a nuestro punto de encuentro así que me entretuve en repasar mentalmente a Nacho. Unos 35 (no sabía ni su edad con certeza, depués me enteré que acababa de cumplir 33), más bajo que yo (yo medía 1,75) y aunque no estaba gordo, tampoco es que tuviera un tipazo de esos de los que llaman la atención. Recordé que una vez me comentó que le gustaba jugar al tenis, así que pensé que probablemente estaba en buena forma... Seguía pensando en él cuando me dí cuenta que me había pasado desapercibido algo que había comentado Meritxell así que me volví hacia ella y le pregunté:
- Oye, bien, no te preocupes, no diré nada a nadie de nuestra conversación. Es más te lo agradezco un montón porque me has ayudado mucho.... además, déjame que te diga que para nada soy así, como me veis, pero bueno eso es otra historia....Pero has dicho algo que no entiendo. Que tu estarías interesada en él si no fuera porque no le va tu marcha... Cual es tu marcha? A que te referías?
En ese momento Meritxell se sonrojó y pareció desear que la tragara la tierra. Supongo que se dio cuenta de que había metido la pata nada más mencionarlo, pero al ver que yo no había hecho ningún comentario, se relajó pensando que no me había dado cuenta.
- Verás, es que yo... bueno, me encanta el sexo y disfruto mucho con él. Tanto que hace un par de años cuando rompí con mi último novio, estaba desesperada por no tener a ningún chico a mano y ... bueno,... una amiga me inició en el mundo del sexo entre chicas...
Yo me quedé atónita, aunque traté de aguantar mi reacción... La verdad es que estaba descubriendo que estaba rodeada de personas de las que no conocía apenas más que su nombre, así que decidí escucharla, y con toda la naturalidad posible le pregunté:
- Ah si? Y qué? Me refiero a que ... que tal la experiencia? Supongo que siento algo de curiosidad ya que nunca he tenido una experiencia similar y no sé si me gustaría...
Al oírme hablar así Meritxell se relajó un poco y siguió,
- Bueno, fue algo magnífico, sensacional !! Y... no fue una experiencia aislada... Verás no soy una lesbiana, ya que como te he comentado antes Nacho me atrae, pero... Bueno, desde aquel día he seguido con ese tipo de relaciones... podría decirse que soy bisexual y lo que más me gusta son los tríos... A través de aquella amiga me he introducido en un círculo de gente que les va el mismo rollo y bueno... nos lo pasamos estupendamente....
Volví a mi asombro, y esta vez fue demasiado para mí y no pude disimularlo... La verdad es que Meritxell era una chica bien bonita... yo diría que bastante atractiva... Me quedé mirándola fijamente unos segundos y ella me devolvió una mirada que ... bueno no sabía como calificar...
Por fin, tras veinte o treinta minutos de coche llegamos al lugar de encuentro y allí estaban los tres esperándonos... Tenían una cara de estar pasando calor y nos acercamos para disculparnos por el retraso. Ellos si habían tenido tiempo de cambiarse de ropa.
Jose se había puesto una camiseta de tirantes de un tejido brillante metalizado que contrastaba con su piel oscura y bronceada, y unos pantalones deportivos de esos de que los que tienen una abertura en el lateral que sube hasta casi la cintura.
Mavi, llevaba un top blanco y unos shorts del mismo tipo que los de Jose
Y Nacho llevaba el pecho descubierto y unos vaqueros.
La verdad es que todos se me quedaron mirando y en ese momento entendí parte de lo que Meritxell me había explicado. Ahí estaba yo con las misma ropa con la que había salido de la oficina...Por supuesto que yo no lo había hecho a propósito pero ellos eso no lo sabían. Y sin embargo ellos estaban tan resueltos a pasarlo bien que habían encontrado el tiempo de ponerse cómodos....
Además, de repente me encontré a mi misma pensando en que todos y todas estaban realmente atractivos, y eso, junto con la charla en el coche, la salsa, que había seguido sonando durante toda nuestra conversación y el calor que sentía por fuera y por dentro ya que Meritxell llegó antes de que lo pudiera "apagar" me hizo sentir un placer interior que presagiaba que algo que yo misma aún no fui capaz de imaginar. La situación era un poco embarazosa y yo me consideré responsable así que decidí dar el primer paso tímidamente para relajar el ambiente:
- Oye? Que os parece si tomamos algo aquí mismo para refrescarnos? Además así llegaremos a la playa algo más entonados no?
Aquello fue suficiente. Todos esperaban el más mínimo gesto por mi parte que corroborara que no era de "hielo" para soltarse así que en seguida se relajaron y aceptaron mi propuesta. Entramos en el pequeño bar que había junto a la estación de servicio y todos fueron pidiendo. Un café helado, un tinto de verano, dos gin tonic, y cuando llegó mi turno, viendo el éxito que había tenido mi actitud para relajar el ambiente, decidí dar un paso más y dije:
- Nacho, tu que tomas? Gin Tonic a estas horas? Bueno a ver si te crees que eres tu solo el que se lo va a pasar bien este fin de semana.... A partir de ahora yo tomaré lo mismo que tomes tú durante todo el fin de semana.
Tendríais que haber visto la cara de todos... Su sorpresa no era tanto por lo del gin tonic sino por que por primera vez me veían hablando con un chico de otra cosa que no fuera trabajo, y además, en una actitud bastante distante de la que ellos hubieran imaginado. Sólo Meritxell mantenía una sorpresa comedida; más bien diría que no se sorprendió demasiado. Me miró, pero no me hizo ningún comentario. Durante el resto de la parada en el bar continuamos terminando de planear a donde íbamos a ir. Finalmente, tras mucho tira y afloja acordamos continuar por esa carretera unos 90 kms más para llegar a una zona de playas bastante grandes abiertas lo que las convertía en poco concurridas a pesar de las enormes torres de apartamentos que había junto a ellas. A mi no pareció mal, aunque para mis adentros ya había empezado a imaginarme otro tipo de plan, pero... si a ellos les parecía bien, yo tampoco quería imponer mi criterio.
Volvimos a subir a los coches y tan pronto como empezamos a circular Meritxell me miró y empezó a hablar:
- Anna... Lo que has hecho ha tenido su efecto, pero si de verdad eres como nosotros te vemos no debes continuar con el juego ya que tarde o temprano se verá quien eres en realidad, y entonces será peor... por favor, dime algo que me convenza que no vas a cometer ni un error ni una locura.
Antes de responderle me quedé pensando en la advertencia sutil que se vislumbraba en su comentario, y quise aclararlo.
- No sé por qué piensas que es un juego ni sé por qué dices que tarde o temprano será peor...
Ella contestó sin pensarlo demasiado...
- Verás, si das pie a que Nacho se te acerque no podrás echarte atrás en el último momento y si lo haces yo misma me encargaré de que se sepa en la oficina. Siempre he pensado que esa forma de actuar no es correcta y la he criticado muchísimo. Me sentaría tan mal que esto podría acabar con nuestra amistad.
Tenía razón. Yo sabía que tenía razón pero también sabía algo que ella aun tenía que descubrir.... Que no era de hielo y que durante esos fines de semana que nunca explicaba en la oficina yo vivía mi sexualidad a tope y sin tapujos. O al menos eso pensaba yo hasta que escuche sus aventuras. Tenía un número de teléfono donde podía contactar con chicos estupendos que en 30 minutos se te presentaban en casa y que me daban lo que yo quería... Otra cosa es que eso fuera realmente excitante y que fuera liberal... Al pensar en todo esto empecé a sentirme como una estúpida y como una reprimida. La miré nuevamente y me fije en sus labios y en su pelo... Corto por los hombros, lacio y rubio y unos labios relativamente finos, pero insinuantes, muy insinuantes....
Mi mente se turbo... me había descubierto a mi misma deseando besar a otra chica y esto produjo en mi un cierto pudor...
Ella seguía esperando mi respuesta así que tomé la palabra:
- Creo que tienes razón Meritxell. Y bien pensado creo que no es una buena idea el ir a esa playa a la que vamos así que ... mejor cambiar de planes.
Se sorprendió por mi respuesta temiendo lo peor, pero no se atrevió a decir nada. Yo pise el acelerador y adelante a los otros tres que iban en el otro coche. Les hice una señal para que pararan en el arcén y me bajé del coche. Meritxell me seguía precipitadamente y muy preocupada por lo que iba a pasar....
- Lo he pensado mejor y creo que el sitio este al que vamos no es lo mejor....
Los otros se quedaron sentados mirándose mutuamente, probablemente pensando que ya se me había pasado el "efecto" del gin tonic así que me decidí a darles una pista sobre mis planes, pero sin contarlo todo:
- Creo que con las ganas que tengo de ponerme cómoda y de darme un buen baño para sofocar este calor no podré aguantar tantos kilómetros, así que si no os importa y confiáis en mi, seguidme que yo os llevaré a otro sitio...
Aquello les confundió aún más. No sabían a donde los iba a llevar y les estaba pidiendo que pusieran en mis manos su fin de semana. Tan sólo Mavi se atrevió a abrir la boca:
- Anna, yo también tengo el mismo problema que tú. Tengo ganas de ponerme cómoda y quitarme todo esto que llevo encima, pero es que no hay ninguna playa decente por esta parte de la costa. La conozco bien , créeme.
Este comentario me vino como anillo al dedo. Sin darse cuenta me estaba ayudando a re-programar todo el fin de semana....
- Bueno, si conoces bien esta parte de la costa sabrás que por aqui no hay bares ni restaurantes, así mejor paramos más adelante y nos compramos algo de comida y bebidas.
Así que sin darles opción para hacer otro tipo de comentario, me volví, subí al coche y arranqué el motor esperando que Meritxell se subiera al coche. Por el retrovisor pude ver que se cruzaban unas palabras y vi como Mavi y Jose pusieron una cara de preocupación que Meritxell se encargo de calmar.
Subió al coche y sin decir nada más nos pusimos en marcha. A los pocos kilómetros tenía que haber un supermercado si me habían informado bien. Uno de aquellos chicos a los que pagaba por echar un polvo durante los fines de semana me contó una vez cierta aventura que transcurría por estos alrededores, así que yo no iba totalmente perdida.
Tras hacer acopio de latas, sandwichs preparados y algunas botellas de ginebra y whisky, nos pusimos de nuevo en marcha. Todos estaban muy sorprendidos al ver lo que compramos, ya que fui yo quien llevé la voz cantante.
15 minutos más y señalizo una maniobra para salir de la autopista y tomar una pequeña carretera que parecía conducir a ninguna parte. Meritxell había seguido callada hasta que me vio tomar la salida de la autopista. Después me confesó que se sentía tranquila pero que no tenía ni idea de mis planes hasta que me vio salir de la autopista.
20 minutos más por una carretera sinuosa, en muy mal estado, entre pinos, con un calor asfixiante y finalmente llegamos a un punto de la carretera donde había una cadena que cerraba el paso. Recordé lo que me explicó aquel chico... y sin dar explicaciones me bajé del coche y tomé uno de los postes con las dos manos. Tiré de él hacia arriba y salió desprendido de su soporte. Meritxell se puso al volante y condujo el coche a través de aquel punto. Jose la siguió y al pasar junto a mi me miraron con cara de estar confundidos. Cuando traspasaron aquel punto volví a colocar el poste en su sitio. Aquel sistema era perfecto. Conseguía simular una carretera cortada excepto para aquellos que lo conocían. Yo crucé los dedos esperando que este fin de semana no se presentara nadie en aquel lugar. Y como había hecho muy mal tiempo durante la semana había bastantes probabilidades de que nadie decidiera salir a esa playa este fin de semana.
Unos cinco minutos más bajando por la ladera y llegamos a una pequeña cala, totalmente inaccesible excepto por la carretera por la que nosotros habíamos bajado. Aparcamos los coches justo junto a uno de los lados de la cala para que quedaran lo más resguardados del sol posible.
Y ahí empezaba realmente el problema.... Cual era el paso siguiente?
Meritxell y Jose tomaron la inciativa y empezaron a avanzar hacia la orilla. Nacho y Mavi seguían junto al coche y yo buscaba mi bolsa con mi bañador y mi toalla cuando de pronto se oyen unas voces. Eran Meritxell y Jose que se habían quitado los zapatos y probaban el agua...
- Esta buenísima.... No os lo perdáis o es que no os pensáis bañar con el calor que hace?? - - Pues yo paso de cambiarme - dijo Jose - y salió hacia la arena y empezó a desnudarse.
Tal y como a mi me pareció ver cuando nos encontramos en la estación de servicio, debajo de los shorts no llevaba nada, y al bajárselo dejó al descubierto un hermoso cuerpo bronceado y torneado por la gimnasia. Tenía un culo estupendo que escondía debajo de aquellos pantaloncitos . Como habitualmente hacía nudismo (después me contaron que Jose y Mavi iban siempre a playas nudistas), no tenía ninguna señal por el sol y su pene, ...bueno era fenomenal.. tenía la medida justa. A mí aquella visión me produjo una sensación que confirmó que mi plan iba por buen camino. Miré a Mavi y ella ya avanzaba hacia la arena.
Meritxell sin embargo aún se lo seguía pensando en el rompeolas, y disimulaba jugando con el agua.
Nacho sin embargo estaba muy cortado y me miraba de reojo observando mi reacción. Qué poco se imaginaba que era yo quien, tras la charla con Meritxell en el coche había planeado todo esto.
Pero yo ya no quise seguir tirando del carro, así que esperé que él decidiera qué hacer.
- Anna, parece que se lo están pasando bien, no? Además tu decías que tenías muchas ganas de bañarte... Tu verás lo que haces, pero yo me voy a unir al grupo.
Dejó lo que tenía en las manos y se fue para allá. Llegó, se desnudó y se unió a Mavi y a Jose quienes ya lo estaban pasan en grande en el mar. Meritxell se me acercó a mi y me dijo:
- Ya has dado un paso enorme. No hace falta que sigas si no te apetece. Venga, yo te haré compañía vamos a ponernos el bañador y iremos juntas a bañarnos.
La verdad es que aunque yo estaba dispuesta a llegar hasta donde hiciera falta, estaba sintiendo una cierta presión en el ambiente que yo misma había provocado que ... bueno. La propuesta de Meritxell de ponernos el bañador me alivió mucho. Así que cogimos nuestras cosas, nos fuimos al otro lado del coche para quitarnos de la vista de los otros y comenzamos a cambiarnos. Me desnudé yo primera quedandome con el tanga, y Meritxell se me quedó mirando mientras se desataba las zapatillas que llevaba. La miré y la vi observándome las piernas y las tetas; me giré suavemente para que no se diera cuenta de que estaba sintiendo un poco de vergüenza y entonces dejé mi culo a su vista. Siempre usaba tangas así que no pensé en que esto podría ser motivo de algún otro comentario y me dijo
- Con esas piernas y ese culo tan bonito te queda muy bien el tanga.
Lo dijo con tal naturalidad que no sentí ningún pudor. Y siguió:
- La lástima es que al ser tan morena se te queden tan marcadas las señales del sol. Quizá no deberías ponerte el bañador y dejarte el tanga para que no se te quede la señal....
Mientras iba diciendo esto, ella se había quedado completamente desnuda. Yo me fijé en su cuerpo, bien torneado, aunque con un poco de sobrepeso quizá concentrado en la barriguita y el vientre. Al fijarme en su vientre observé un detalle en el que no había pensado mientras esbozaba mi plan mentalmente. Su rajita tenía el cabello rubio y bien recortado y afeitado. Eso me atrajo a la vez que me apesadumbró. Yo no me había cuidado de aquel detalle. Por suerte, al no haberme quitado el tanga aún, no se me había visto. Sus tetas, algo grandes, caían ligeramente si bien los pezones los tenía hacia arriba, como si estuvieran esperando una boca que los besara... Ella se dio cuenta de que la miraba y sin ningún pudor me preguntó:
- Te gusto? Tu tienes mejor tipo que yo y como eres más alta... Pero yo estoy contenta con mi cuerpo. Me sirve para su fin principal que es proporcionar y proporcionarme placer. Quieres probarlo??
Yo la escuchaba al tiempo que la miraba y al oir su ofrecimiento fue cuando pensé en lo que acababa de decir: "Proporcionar y proporcionarme placer..." Es algo en lo que nunca me había parado a pensar. Yo no me consideraba egoísta, y menos aún en lo sexual, pero sin embargo, hasta ahora no me había preocupado a priori de proporcionar placer. Me sentiría mal si la otra persona no lo hubiera sentido, pero no me había preocupado de antemano. Además, dicho de la forma que Meritxell lo había dicho, cabía incluso el proporcionar placer sin llegar a sentirlo tu misma.
- Te apetece sentir el tacto de mi cuerpo Anna? No te preocupes, a mi no me importa.... Mírame si tan sólo te apetece mirar...
Me agarró de la muñeca. Yo aún seguía sólo con mi tanga, y al sentir su mano sobre mi antebrazo sentí un cierto escalofrío por mi cuerpo. Ella sin embargo se cuidó mucho de que su tacto sólo fuera el preciso. Guió mi mano hasta su cintura y yo reaccioné posándola delicadamente. La otra, la izquierda, siguió su camino por su cuenta. Yo la miraba sin mirarla a sus ojos... No sabría si sería capaz de resistir su mirada por lo que deslizaba la mía desde sus pechos hasta su vientre... Mantenía una cierta distancia ya que no me apetecía sentir sus pechos sobre los míos.... Ella, quieta, cerró sus ojos y echó su cabeza hacia atrás, en una posición de invitación que no fui capaz de rehusar, y comencé a acariciar su cuerpo con mis manos, hasta que de forma inconsciente me encontré acariciando su culo. Esto me hizo inclinarme ligeramente y encontrarme sus pechos frente a mi cara... Cerré los ojos y los besé, y al abrir los ojos nuevamente observé cómo sus pezones empezaban una erección endureciéndose... Me volví hacia ellos y empezé a besarlos con timidez, casi con los labios cerrados ... Mis manos, mientras tanto, en una función autónoma se deslizaban por su nalgas y se acercaban a su entrepierna por detrás... Incosncientemente yo estaba pensando en lo que a mi me gustaba y comencé a lamer sus pezones al tiempo que introducía la punta de mis dedos entre su culo....
Ella mientras tanto, despertó de su letargo y comenzó a besar mi cuello y mi espalda... Fue entonces cuando desperté del sueño, separándome bruscamente de ella. Sin mediar palabra continué poniéndome el bañador, pero por descuido me dejé la tanga puesta, mientras ella siguió autoacariciándose a mi vista... con sus manos se frotada los pechos y poco a poco fue levantando una de sus piernas para apoyarla en el coche... se introdujo la punta de sus dedos y comenzó a masturbarse suave y delicadamente el clítoris... sus flujos bajaban por el interior de la pierna que seguía apoyada en el suelo hasta que tuvo un orgasmo.... Simple y sencillo, pero a la vez bonito y quizá hasta estéticamente atractivo.... Seguí observándola hasta que se terminó de poner su bikini.
Antes de irnos para la arena me dijo....
- Si te ha gustado lo que has visto, has dado el primer paso.... A que no está tan mal como podías imaginar? A mí me has proporcionado placer mientras me tocabas... Gracias. Pero no te preocupes... todo se andará.
Al llegar el panorama era bastante divertido. Nacho, Jose y Mavi estaban desnudos completamente y se divertían jugando con la espuma. Estaba tumbados esperando que llegara la ola y sus cuerpos desnudos brillaban con la espuma y el sol. Los tres estaban muy bronceados, si bien Nacho, quien no frecuentaba las playas nudistas tenía unos cortes blancos en donde hubiera ido normalmente un bañador tipo boxer. Cuando nosotras nos acercamos, él, instintivamente se dio la vuelta poniéndose boca abajo... Así se veía un tipo estupendo... Tenía un culito que, bueno... no era el de un atleta, pero no estaba nada mal.... Mientras caminaba hacia ellos Mavi y Jose seguían con sus juegos y Mavi le dio un empujón a Nacho que lo hizo girar y quedar boca arriba. Tenía un miembro estupendo... tampoco ni muy grande ni muy pequeño... Muy parecido al de Jose, pero el contraste sobre la piel blanca lo hacía destacar, ya que el de Nacho pasaba más desapercibido por tener toda la zona la misma tonalidad de color... El sintió mi mirada y se puso de pie con el fin de ir hacia el mar para prevenir posibles riesgos, pero por el camino yo le seguía observando... Sí. Tenía unas ciertas redondeces a la altura de la barriga. Lo que normalmente se llama el principio de la curva de felicidad, pero no. No estaba gordo en absoluto y su pecho y sus brazos se correspondían con alguien que hacía ejercicio con una cierta frecuencia.
Desde luego ninguno de los tres se sorprendió al verme con el bañador si bien a Meritxell con su bikini la observaban con una mirada de cierta sorpresa o crítica... Pero ahí acabó todo... seguimos toda la tarde jugando y bañándonos hasta que cansados decidimos salir y tumbarnos en la arena... Estábamos tan cansados y tan a gusto que ni siquiera nos preocupamos de ir a por las toallas a los coches.
Serían las 7 de la tarde y aún daba el sol en la cala... Tenía una orientación sur magnífica que hacía que se aprovechara el sol de todo el día por lo que nos relajamos y dispuestos a echar un sueñecito para estar más frescos cuando el silencio lo rompe Mavi pidiéndole a Jose que le aplique una loción para el sol. Se nos había olvidado ponernos bronceador y ahora sentía una cierta tirantez que le preocupaba por lo que fue una buena idea ponerse la hidratante.... Era un espectáculo ver cómo Jose le aplicaba suavemente la loción por todo su cuerpo... No había nada que ocultar y lo hacía de tal forma que me gustaba observarlos... Me puse de lado y observé todo el tiempo las manos de Jose sobre la los pechos de Mavi, pequeños y redondos, erguidos y con los pezones muy apretados... Estaba segura de que acabaría corriéndose y seguro que así fue, pero ella estaba disfrutando tanto que ni siquiera dejo escapar ningún gemido... Todo era placer y se lo quería quedar todo para ella.... después se giró y Jose seguía con el ejercicio esta vez por su espalda y por su culo, respingón por cierto, lo que dejaba muy a la vista su rajita con su melena también muy cuidada... Incluso se llegó a abrir ligeramente de piernas lo que Jose aprovechó para con disimulo seguir aplicando la loción hidratante pero esta vez con un doble fin... sus manos expertas estaban produciendo sus efectos y finalmente Mavi dejó escapar un suspiro... Ese era el final para ella, de momento...
Pasaron unos minutos y Mavi, tras recuperarse se ofreció para devolverle el favor a Jose. Esto volvió a despertar mi interés e incorporándome ligeramente no quise perderme el espectáculo... Mavi, con su silueta de muñequita quizá fuera la más "perfecta" de nosotras tres. Sus tetas, su cintura bien marcada y moldeada, sus piernas, ...todo en ella era bonito, y verla toda en su conjunto moverse armoniosamente la hacía muy deseable...Toda proporcionada hacía pasar desapercibido su 1,60 (era más bien bajita) Arrodillada junto a Jose comenzaba a untar su pecho de leche hidratante... Jose aún relajado se dejaba hacer en la confianza de estar en las manos de su chica y además en unas manos expertas (al menos eso pensaba yo) cuando Nacho dijo,
- Ya me gustaría a mi tener a alguien que me diera bronceador como a ti, Jose... Que suerte tienes !!
La verdad, no sé si lo hizo con interés o fue un comentario espontáneo. Fuera como fuese, el caso es que no pasaron ni treinta segundos cuando Meritxell se arrodilló junto a él y se aplicó al mismo ejercicio que Mavi había comenzado hacía unos minutos.... Y yo mientras, miraba... la verdad es que a pesar de no estar participando no me sentía excluida en absoluto... era parte del placer que los 4 estaban disfrutando, pero aún y así quise poner mi aportación y fue cuando se me ocurrió una idea...
(Continúa)

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