CACHONDAS.COM
Cachondas.com  
 Chistes X
 Humor Gráfico
 Relatos Picantes
 Videojuegos X
 Wallpapers
Fotos
 Amateurs
 Animadoras
 Bikinis
 Cachondas
 Exhibicionistas
 Jovencitas
 Lencería
 Lesbianas
 Maduras
 Modelos
 Pornoduro
 Tetas Grandes
 Transparencias
Links interesantes
 Musica.com
 Superhumor.com
 Videoblogs.com
 Videojuegos.com
 Relatos  
Un encuentro afortunado
Estaba sola en mi casa viendo la televisión, como de costumbre, cuando sonó el timbre. Con cierto desgana fui a abrir, pues no quería abandonar mi programa favorito, pero finalmente decidí hacerlo rápidamente y no perder más tiempo. Después de todo, el sonido del timbre era bastante molesto. Bajé las escaleras para abrir la puerta y me encontré frente a frente con un amigo de mi hermano. Después de saludarlo le hice ver que mi hermano no estaba en casa a lo que él reaccionó desilusionado. Seguíamos charlando sobre cosas alusivas al tema cuando, de repente, me percaté de que su cierre estaba abajo y que dejaba entrever su interior. Me asombré bastante al notarlo y traté de subir la mirada para disimular un poco la incómoda situación. Él pareció no notarlo y continuó hablando con normalidad. Yo me sonreí, después de todo me parecía divertido. Al terminar la conversación, él se me acercó para despedirse y yo, nerviosamente, sin querer, le pasé a topar su pene. Su cara me reveló lo incómodo que se encontraba, y lo tan desafortunado del toque. Yo, por mi parte, estaba muy avergonzada, aunque debo admitir que también algo excitada por haber sentido su pene en mi mano. Debo aclarar que en ese momento yo era una inocente muchacha, virgen por supuesto. Después del incómodo segundo nos quedamos paralizados uno frente al otro, sin saber qué decir o cómo reaccionar. Después de un rato, yo, como siguiendo un impulso que aún no logro comprender del todo, acerqué mi mano a su pene y le subí lentamente el cierre, tratando de acabar un poco con todo. Él quedó perplejo con mi acción, aunque creo que el roce le gustó. Nos miramos fijamente durante algunos instantes, algo excitados los dos, producto de la situación misma. Luego, él, rompiendo el silencio, me preguntó si podía ir al baño, a lo que yo dí una respuesta afirmativa. Se dirigió hacia el baño, mientras yo me quedaba inmóvil. Desde el baño pude escuchar algunos sonidos muy extraños. Me acerqué para informarme más del asunto. La puerta, por supuesto, estaba cerrada, y puse mi oído contra la puerta para oír mejor. Los sonidos eran desgarradores, y yo, sin siquiera pensarlo, giré la manilla y abrí la puerta. Grande fue mi impresión cuando vi allí al amigo de mi hermano gritando de placer, con los pantalones abajo, y con su gran pene entre las manos, agitándose y moviéndolo a su merced. Digo su gran pene porque, aunque no era muy entendida en el tema, me pareció inmenso, y al mismo tiempo muy tentador. Entré rápidamente en el baño. La escena me había excitado demasiado y, siguiendo mis instintos, me acerqué a él, que me miraba atónito. Me agaché con mi cabeza a la altura de su pene y mi lengua a escasos centímetros de la punta. Poco a poco la fui acercando hasta que mi saliva llegó tímidamente a la parte superior de su miembro. Esto le excitó mucho y empujó mi cabeza contra su pene, lo que trajo como consecuencia que tuviera dentro de mi boca un exquisito pene, que acariciaba con mi lengua como a un verdadero manjar. Los sonidos que él emitía me excitaban mucho, y el tener un jugoso pene dentro de mi boca por primera vez lo hacía aún más excitante. Debo admitir que era algo extraño, pero realmente exquisito. Cuando sentí que iba a eyacular, lo retiré de mi boca y bastante semen cayó al piso del baño. No sé por qué pero en esos momentos sentí deseos de sacarme la ropa, y así lo hice. Quedé completamente desnuda frente a él, y aproveché para desvestirlo a el también. Luego me tiré al suelo de guata con las piernas bien abiertas, para dejarle ver mi culo, y comencé a lamer el semen que él había derramado momentos antes. Esto le excitó muchísimo, de tal manera que se tiró al suelo también y me giró hacia arriba, de manera que quedé con mis senos justo frente a su cabeza, y en ese justo momento comenzó a lamerme de una manera tan exquisita que sentí que iba a explotar. Abrí mis piernas instantáneamente y él supo qué hacer, correspondiendo con su manos mi gesto. Suavemente recorrió con maestría los labios de mi vagina, al momento que su lengua no dejaba de empapar con su exquisita saliva mis durísimos pezones. Sus dedos recorrieron mi vagina poco a poco, mientras iba bajando con su lengua por mi cuerpo y luego retiró la manó un momento, justo cuando yo iba a tener el mayor orgasmo, esperó unos segundos y, con la yema de un dedo, dio un toque magistral a mi clítoris, que luego empezó a mecer y acariciar, siempre con un sólo dedo. Eso me dejó temblando entera y acaloradísima. Reaccioné llevando su pene apretado entre mis manos hasta meterlo a fondo en mi vagina. Con las piernas casi en 180º y con su pene dentro, logré tener mi primer orgasmo. Fue realmente sorprendente ver nuestros cuerpos unidos de esa manera y disfrutando tanto el uno del otro, meciéndonos allí con frenesí repetidamente, adelante y atrás.

Links interesantes