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Mi tía la recatada
Era verano, yo cumplía 15 años y mis tíos me invitaron a pasar el verano con ellos. Como tenían una casa en la playa, en Marbella, y nosotros somos de Madrid, pues fuimos en coche. Tengo que decir que mis tíos están muy bien situados y tienen un coche bastante grande. Mi tío es un hombre algo mayor que mi tía; él tiene unos 45 años y mi tía unos 30. Ella está muy bien. Es una mujer recatada, algo religiosa y muy fina, que además tiene unas formas que impresionan. A mí siempre me han querido mucho ya que ellos no tienen hijos y cada verano me invitan a pasar unos días. Pero ese año me invitaron todo el verano y la verdad es que fue genial.
Como mi tío quería llevar el coche, un monovolumen, salimos casi de noche porque a él le gusta más conducir de noche. Mi tía iba con una falda larga nada sugerente, pero a mí me daba igual porque nunca había pensado en ella como en un objeto de deseo. Cuando llevábamos una hora de viaje, nos paramos en una zona de descanso ya que a mi tía el coche la cansa mucho. Al volver al coche yo pregunté si podían girar los asientos para volverlo casi como una cama, a lo que ellos me dijeron que sí. Mi tía pasó delante y yo me quedé detrás con mucho espacio.
Mis tíos no me podían ver ya que pusieron las cortinas, y con los respaldos no se veía nada. Yo hacía tres días que no me hacía una paja y no sé ni por qué ni cómo pero me dormí y al rato me desperté muy cachondo y me la empecé a tocar. Se me puso muy dura, pero en eso que mi tío paró otra vez. Ya debía haber pasado la hora de rigor.
Se bajaron y a los diez mintos los oí volver, pero mi tía no entró delante sino detrás y se acostó a mi lado. Había bastantee espacio pero dos personas tumbadas no pueden evitar tocarse y noté los pechos de mi tía en mi espalda. ¡Joder, qué duros estaban! Me puse a cien. Era la primera vez que me pasaba y no pude evitar pensar en mi tía. Me decía que era mi tía y que no estaba bien pensar eso, pero seguía empalmado. 
Haciéndome el dormido, le puse mi cara en los pechos. Noté los pezones grandes y duros como piedras. Yo era muy inexperto pero leía muchas revistas y no era tonto. Sabía lo que eso significaba, que ella estaba excitada. Pero yo, pensando en como era mi tía (siempre con faldas largas y bañadores) pues no pensé mal.
En eso que se dio la vuelta y yo hice lo propio, y quedamos de espaldas. Esa era mi táctica. Al rato me di la vuelta otra vez y, zas, le apreté el culo contra mi polla. Ella no podía hacer nada. No había más espacio. Se me puso como una roca y, como llevaba pantalones cortos de verano, de esos de tergal muy finos, ella la debió notar porque se estremeció. Intentó separarse pero no pudo. Me empujó para atrás pero entonces más apreté yo sin que se diera cuenta. No pudo apartarme así que lo dejó estar. Me había salido con la mía.
Al rato le pasé una mano delante y, como sin querer, le rocé una teta. Como no dijo nada, dejé caer la mano encima de una de sus tetas. Ella me la cogió y me la apartó. Yo no insistí por miedo a que se diera cuenta de que no dormía.
Mi tío paró otra vez, abrió la puerta de atrás y le preguntó si quería tomar algo. Ella dijo que sí y yo pensé que se terminaba todo. Me despertaron y me preguntaron si quería algo. Yo dije que sí, que ya iba. No podía salir de tan empalmado como estaba.
Salí, tomamos algo y volvimos. Pensé que mi tía se pasaría delante, pero no. Se metió detrás aunque esta vez dejamos espacio entre los dos. No me quedó más remedio porque ella me lo pidió. Me dijo: "Juan, cariño, ponte más atrás y así estaremos más cómodos". Eso me fastidió. Al rato, me hice el tonto y, zas, como antes. Ella me intentó retirar pero yo no me moví. Estaba empalmado como nunca y ella se estremeció. Pensé que al final me llamaría la atención pero seguí. Le pasé una mano delante y, haciéndome el dormido, le toqué una teta. La tenía dura, muy dura. Ella me quitó la mano pero yo dejé que mi otra mano bajara hasta su culo. Casi pega un brinco. Se dio la vuelta y mi mano quedó a la altura de su coño. Susurraba "Juan, cariño, Juan...", pero yo me hice el dormido hasta que desistió.
Mi mano estaba a la altura de su coño y yo pensé "ahora o nunca", y la empecé a mover. Mi tía me la quitó. Dejé pasar un rato y volví a meterle mano. Ella estaba dormida o eso pensé. Le metí la mano por encima de la falda. Ella no dijo nada. Estaba realmente dormida porque no se movió nada. Empecé a tocarle el coño y una teta. No tenía duros los pezones y ahora sabía que dormía. Me la estaba jugando. Si me pillaba y llamaba a mi tío me moría de vergüenza, pero no podía más. Estaba a punto de estallar.
Le empecé a magrear las tetas y se le pusieron los pezones como cerezas, y el coño mojado. Lo podía notar porque la tela de la falda era fina, de esas de gasa. Me decidí, le subí la falda y le metí un dedo por debajo de las bragas. Me sorprendí porque eran de esas que casi no tapan nada. "Joder con mi tía", pensé, "tan recatada y por debajo viste muy provocativa. Pero bueno, eso será lo que le gusta a mi tío". A mi, desde luego, me encantaba, ya que me dejaba meterle mano libremente. Le metí un dedo y lo moví torpemente. Ella se estremeció pero no dijo nada. Al rato creo que se corrió ya que se me empezó a mojar la mano. Su respiración era más rápida pero casi no se percibía. La dejé y me hice una paja. Así llegamos a Marbella.
Pasamos unos días muy buenos pero mi tía no daba muestras de haberse enterado de nada. Al segundo día llamaron a mi tío de Madrid, cuestión de negocios, y dijo que debía irse para una semana o más porque tenían problemas serios en una de sus fábricas.
Así que nos quedamos solos y, como no teníamos nada que hacer, unos amigos nos invitaron a ir a su casa en Argentona y mi tío dijo que fuéramos, que él ya iría cuando pudiera. Mi tío tine muchas empresas y siempre le pasa lo mismo: nunca tiene las vacaciones de una vez.
Nos fuimos y, al llegar a casa de los amigos nos dijeron que, sintiéndolo mucho, tenían una avería en el cuarto de baño de arriba y que se había inundado el cuarto donde tenía que dormir yo. Como era de parket, teníamos que dormir en el mismo cuarto, que sólo tenía una cama grande de matrimonio y que no cabía otra. Como sabían que mi tía me quería como a un hijo, no vieron nada malo en ello. Mi tía dijo "bueno, no pasa nada". Yo no me lo podía creer. ¿Era posible tanta suerte?
Estaba deseando que llegara esa noche y llegó mi tía con la excusa de que viajar la agota por lo que se fue pronto a dormir. Antonio, que era el marido de la amiga de mi tía, otra treinteañera de muy buen ver, se fue a dormir, y nos quedamos María y yo viendo la tele, uno al lado del otro, ella en el sofá grande y yo en el pequeño, un poco de lado, lo justo para verle las piernas cuando se recostó. Se le veía todo y se me quitaron las ganas de irme a dormir con mi tía. Ella abrió un poco las piernas y se le vieron unas bragas de encaje que no tapaban nada. Me volví loco.
Ella se durmió. Yo me acerqué al sofá, me senté a su lado y la llamé para ver si dormía. No se enteraba y le metí mano. Era mi destino meter mano cuando estaban dormidas. Pero qué buena estaba. Empezó a moverse y le metí un dedo. Respiraba más y más fuerte. Total, que se corrió. Para mí que el marido era maricón porque siempre me miraba mucho. Uno de esos matrimonios de conveniencia. En eso pensaba cuando quité los dedos de su coño y ella se despertó. Me dijo "¿qué haces?". Yo no sabía qué decir y le dije que la estaba despertando para que se fueraa a la cama. Me dijo "qué bueno eres", y me dio un beso que me rozó los labios. No lo podía creer. Nadie se daba cuenta de nada.
Me fui al cuarto. Como hacía mucho calor, mi tía se había destapado. Lo que me faltaba. Iba con un culote de esos de pierna ancha y corta, y una blusa sin sujetador. Me volví loco, con lo cachondo que iba. Miré atentamente y vi que debajo del culote no llevaba bragas. Me acosté y me acerqué. Le puse mi polla dura en su culo y ella no dijo nada. Le toqué las tetas, se le pusieron duras y nada. Pensé "no puede ser, aquí pasa algo". Le metí mano y su respiración se hizo más fuerte. Yo estaba a punto de correrme. Le separé el short, le puse mi polla en los labios del coño y me corrí. Ella no dijo nada.
Pero yo estaba como loco y, poco después, me empalme otra vez. Le metí un dedo y le acaricié la entrada de su coño. Noté que se estremeció. Pensé "está deseando que le den por el culo". Me mojé el dedo con flujos vaginales y se lo metí hasta dentro. Ella se movió. Pensé: "Está despierta y se hace la dormida. Ahora verás tú, querida tía. Se ve que mi tío no te jode bien". Saqué mi polla y se la puse en el culo. Ella se movió, como queriendo metérsela. Y eso hice. Ella intentó quitarse y le dije "no te muevas o grito que me intentabas violar". Ella se quedó de piedra. La cogí por los pechos y me la follé a gusto. Ella no podía más y se corrió como 4 veces. Le dije "chúpamela, que me voy a correr". Ella dijo que no, que nunca lo había hecho. Pero yo insistí "mira que grito", y ella se dio la vuelta y se la tragó toda. Joder, cómo chupaba. Me preguntó "¿qué hago cuando te corras?", y yo le dije "te la tienes que tragar, ya verás cómo te gustara". Yo, que en las películas siempre veía que la escupían, me puse a cien de pensar que se la tragaría. Y lo hizo, toda, hasta la última gota. Me dejó la polla limpia.
Después me dijo que esto no debía repetirsa más. Yo le dije que no lo pude evitar, que estaba muy buena, y eso le gustó, pero insistió en que no se repitiera, a lo que yo dije "tranquila, no pasará". Nada más lejos de mi mente.
Al día siguiente fuimos a la playa y el marido de María no vino. Le salió trabajo, ya que ellos no estaban de vacaciones. Él era empresario y ella no trabajaba. Las dos ese día se pusieron bikini. No me lo podía creer. Con lo recatadas que eran... Pero pensé que era casualidad.
En la playa, la amiga de mi tía me dijo "¿te importa ponerme crema?". Le dije que no y empecé. Ella dijo "sobre todo por las piernas y la cintura". Y eso hice, pero con un poco de atrevimiento. Como le pasaba muy cerca de las tetas, le solté el sujetador. Ella dijo "¿qué haces?" y yo le contesté que se estaba pringando. Ya tenía vía libre. Le toqué las tetas como el que no se entera. Mientras hablaba con mi tía se le pusieron los pezones duros. Los noté una vez que se los pude tocar. Empecé con la parte de abajo. Le subí el bikini con la misma excusa y, zas, le toqué el culo lo que quise. Je, je, ya era un esperto en tocar sin que pareciera que metía mano. Le pasé la mano muy cerca del coño una vez y a la siguiente se lo toqué. Ahí quedó todo, pensando en la noche. Y, de repente, mi tía me pidió lo mismo. Se había puesto un poco celosa, se lo noté.
Por la noche no veía la hora que se fueran a la cama pero no se movía nadie. En eso le dije a mi tía al oído "vete ala cama y me esperas sin bragas". Ella me dijo "¿estás loco?, ni lo sueñes". Y le dije "o te vas o les digo lo que pasó ayer". Mi tía se fue y el marido de María también. "Esta es la mía", pensé, pero en eso ella dijo "yo también me voy". Yo me quedé un rato más ya que quería que mi tía estuviera dormida.
Al rato, como diez minutos después, volvió María diciendo que no se podía dormir porque hacía mucho calor. Lo mejor es como vino: con un camisón super corto y sin bragas. No me lo podía creer. Dijo: "A ver si me duermo aquí. Cuando me duerma, avísame como ayer". Se durmió.   Al ataque, a ver qué pasaba. Me senté a su lado. María estaba buenísima. Pensé "a esta me la follo hoy". La empecé a tocar y le metí un dedo en el coño. Se estremeció y se empezó a mover. "Esta me toma el pelo", pensé. "Pues ya verás". Me saqué la polla y se la puse en la boca. Me dijo "¿qué haces, guarro?". Yo le dije "chupa o grito que me lo has pedido". Y ella, tan recatada, no se lo pensó y me la chupó. Y cómo chupaba. Estas inexpertas y poco folladas maduras van más salidas que yo, que era un quinceañero. Le dije "límpiame bien la polla". Me la chupó y me la dejó reluciente después de mi corrida. Me dijo "por favor, no digas nada". Yo dije "ni de coña, pero te follaré cuando quiera". Y a ella le pareció bien.
Yo no tenía ganas de follar más pero al llegar al cuarto y ver a mi tía con pantaloncito, me cabreé. Le había dicho en bolas y allí mandaba yo. Faltará más. Se los quité y no dijo nada. Me coloqué detras y se la metí. Ahora sí que estaba dormida, pero se despertó. Quiso decirme que no pero yo le dije "fóllame". Ella se puso encima y me folló como una loca. Se la metí una y otra vez y, cuando ya no podía aguantar más, le solté toda mi leche en la boca. Fue un verano alucinante.

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