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Historias de sexo 2
Estábamos ya Nura y yo algo más calmadas pero aún muy excitadas y con ganas de sexo... Nuestra fantasía se iba a cumpliar por fin. La verdad es que mi ex se estaba demorando bastante y decidimos tomar otra copa, pues el alcohol siempre ayuda a desinhibirse. Tan calientes estábamos que incluso empezábamos a plantearnos volver al lavabo o bien hacer algún tipo de proposición al camarero, que, de vez en cuando, nos devolvía alguna sonrisa a nuestras miradas lascivas.
Cuando estábamos terminando nuestra copa, llegó mi ex. Se me iluminó el rostro de una forma que no pude controlar y, sin apenas saludarle, me lancé y le besé apasionadamente. Mi ex no sabía qué pasaba, pero respondió a mi beso, cosa que avivó mis esperanzas, y me hizo sacarlo del bar sin tomar nada. Esperamos a Nura fuera del bar mientras ella pagaba. Para cuando salió, mi ex ya había recorrido gran parte de mi cuerpo, haciéndome humedecer aun más mis bragas.
Lo cierto es que había pensado en largarme con él sin Nura, pero creí que eso no sería justo, y que podíamos disfrutar aún más los tres después de cómo me había hecho correrme en el lavabo. Nos metimos pues los tres en el coche de mi ex, que seguía las órdenes de Nura que lo guiaba hasta su casa, mientras yo no dejaba de lamerle el cuello y sobar su polla por encima del pantalón. Al fin llegamos a casa de Nura. Ya en el ascensor me había desprendido de mi camiseta y mi ex parecía entender que nos esperaba una larga noche de pasión y lujuria, y parecía estar dispuesto a que lo compartiéramos... Entramos a casa de Nura, y no fuimos más allá de la salita de estar que estaba justo al dejar el recibidor. Allí me sorprendí a mí misma desnudando a Nura frenéticamente mientras mi ex nos contemplaba, sorprendido pero excitado.
Nura pronto empezó a desnudarme, rozando mis pechos, mi coño,... Yo estaba ya que no podía más. Mi ex nos pidió que siguiéramos, que lo excitábamos mucho con nuestro juego, y Nura y yo no nos hicimos de rogar. Empujé a Nura. tumbándola en el sofá. y empecé a mamar sus pechos grandes y ya erectos de placer mientras ella movía su dedo circularmente en mi clítoris, dándome tal placer que tenía que interrumpir la mamada de vez en cuando para gritar: "Sí, sigue, aaah, más...". Y seguía mordiéndole los pezones, que se alzaban ante mi boca como a punto de reventar.
Nura gemía cada vez que se los mordía, y eso me excitaba aún más y también el ver la cara de mi ex, que ya había empezado a sobar su miembro. En sus ojos veía el deseo, pero sabía que él quería que Nura y yo termináramos antes de tomarnos. Y la verdad es que a mí ya no me faltaba mucho. Nura había empezado a introducirme sus dedos en la vagina volviéndome loca de placer y yo hacía lo mismo, fundiéndose nuestros gemidos en uno solo.
Mi ex salió de la habitación y volvió mostrando un plátano enorme con una sonrisa de complicidad. Nura y yo le entendimos al momento y paramos nuestro juego. Cogí el plátano y se lo introduje en la vagina hasta la mitad, luego abrí mis piernas y me senté sobre ella, introduciendo la otra mitad en mi vagina. Empezamos las dos a agitarnos como locas, la una encima de la otra, chillando y riendo, besándonos, presionando nuestros sexos el uno contra el otro hasta que nos vinimos en un orgasmo único, aún mejor que el del lavabo. Cuando terminamos, le tocaba el turno a nuestro hombre, que para entonces estaba ya totalmente empinado. Sacamos el plátano sin dificultad, que estaba totalmente empapado. Me acerqué a mi ex y me agaché, introduciendo su miembro en mi boca de un sólo golpe. Lo sentía presionando mi garganta. Nura no quiso quedarse atrás y, empujando a mi ex para que se inclinara, comenzó a introducirle el plátano, que estaba ya lubricado por nuestros jugos. Mi ex soltó un grito entre placer y dolor, pero mi mamada hizo que su dolor desapareciera y no dejaba de gemir extasiado.
Tan caliente le habíamos puesto con nuestro show lésbico que se corrió enseguida, llenándome la boca de semen que caía a borbotones pese a mis esfuerzos por tragarlo. Nura se me abalanzó y comenzó a lamer los restos de semen de mi boca, de mi cuello y de mis pechos como una hambrienta. Mi ex no pudo contenerse ante la visión, me tomó por las caderas y me metió su polla por el culo tan bruscamente que chillé de dolor y empezaron a saltarme las lágrimas. Nura se agachó para lamerme el clítoris y eso redujo mi dolor, aunque aún no me había acostumbrado a tener ese palo en mi interior.
Mi ex empezó a empujar hacia dentro como un loco. Yo chillaba a cada empujón y le pedía que parara. Nura parecía excitada con el juego y me sujetaba para mi ex. Al final sentí que ya tenía todo su miembro en mi interior y, poco a poco, a medida que me acostumbraba, mis quejidos de dolor pasaron a gemidos de placer, e incluso le pedía más y me movía contra él para introducirle más aún. Sentía sus huevos golpear mis nalgas y eso me excitaba mucho.
Nura, al ver que ya no era necesario sujetarme, pasó a la acción y, sentándose sobre mí, hacía que mi ex le mamara los pechos mientras se excitaba el clítoris sobre mí. Sentía el calor y la humedad de su sexo sobre mi espalda y presentía que se iba a venir sobre mí, así como sentía que el miembro de mi ex crecía y crecía en mi culo y aumentaba de temperatura. Sus empujones eran cada vez mayores y estaba claro que también le faltaba poco. Yo no quería ser menos, así que empecé a manosearme el coño como una loca y, entre gemidos, gritos y espasmos, nos vinimos los tres cayendo al suelo, pues yo ya no podía sostenerles con semejante orgasmo. 
Estaba totalmente cubierta de flujo por la espalda, y notaba cómo el semen de mi ex goteaba de mi ano... No tardamos mucho en volver a estar en forma y deseando volver a la acción. Yo quería que mi ex me penetrara de nuevo pero esta vez por la vagina, aunque en posición de cuatro. Se lo hice saber y, con unas cuantas lamidas de Nura, su polla estaba de nuevo en plena forma y dispuesta a penetrarme y a hacerme enloquecer.
Mi ex empezó a introducirme su polla lentamente, mientras ordenaba a Nura que se abriera de piernas delante de mi boca. Él empujó mi cabeza, que se hundió en su coño mojado y caliente. Empecé a lamérselo, haciendo presión con mi lengua en el clítoris, al tiempo que mi ex me follaba enloquecedoramente. Los tres chillábamos emocionados. Nura me apretaba los pechos y pellizcaba mis pezones. Me vine sin poder evitarlo antes que ellos dos. Mi ex lo entendió y me dejó reposar un momento para volver a empujar con fuerzas renovadas, muy duro y   muy rápido. Yo estaba lista para un nuevo orgasmo, y mis trabajos en el sexo de Nura estaban a punto de dar resultados. Acabamos los tres de nuevo en un orgasmo ensordecedor, que Nura disfrutó más ya que no dejé de lamerla y prolongué su orgasmo en una serie de orgasmos continuados que la hicieron sacudirse y chillar como una loca mientras mi ex salía de mí. Mi ex, agotado y satisfecho, se vistió y se despidió de nosotras sugiriendo que podríamos volver a vernos, a lo que Nura y yo asentimos con una sonrisa. Nura y yo nos quedamos en su casa. No seguimos jugando pues estábamos cansadas y nos fuimos a dormir. Otro día les contaré lo que sucedió el sábado siguiente (todo esto sucedía en viernes), cuando mi ex llamó a mi móvil proponiendo otro encuentro y diciéndonos que traería una sorpresa...

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