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ICQ en Puerto Rico 2
Esto sucedió como al mes y medio de conocernos y, a pesar de que practicamente nos vemos semanalmente en el motel para tener una buena metida, decidí escribir esta vez sobre un deseo que sí pude cumplir.
Por fin llegó el día. Nuevamente estoy con mi chica en el mismo motel que su "novio" suele utilizar cuando sale con ella y me propongo, como ya en muchas ocasiones anteriores, hacerle el amor como nunca se lo habían hecho antes. Recuerdo que ese día no llevaba nada específico en la mente que no fuera hacer gritar de deseos a mi chica y estrenarle el culo que se había convertido para ambos en una obsesión, ella porque quería saber qué se sentía y yo por ser el primero en su vida en venirme en ese culo tan rico y enorme.
Ya me había complacido en algunas fantasías que también fueron nuevas para ella, como venirme en su boca. La muy bandida me lo chupó completo mientras me venía, embarrando todo mi semen en su cara y en sus senos. Recuerdo también haberle practicamente arrancado su blusa, luego sus pantalones. Con furia loca me quité también mi camisa, la cual arrojé al suelo sin compasión, dejándole saber a ella lo que le esperaba ese día en la cama. Me tiré sobre sus pechos, tratando con desesperación de mamarlos con furia, pero un sentimiento compartido me traicionaba. Hacía unos días que ella me había pedido que este encuentro fuera algo diferente, algo más rudo, pues le encantaba la idea de que la jodiera y maltratara un poco. Se me estaba poniendo bien bellaca mi amada.
Pero el cariño a veces nos hace ser más dulces y me las tuve que inventar para combinar ámbas cosas en la cama. Un tierno abrazo que duró varios minutos nos hizo tomarnos nuestro tiempo, acariciarnos, pues llevábamos varios días sin podernos ver, cosa que cada vez era más insoportable para ambos. Poco a poco volvimos a lo que vinimos… Sexo. Esta vez, y ya completamente desnudos, nos comimos uno al otro. Enfrascados en un 69 sentí cómo me metía un dedo en el culo. ¡Anda!, me estaban haciendo pasar por lo mismo. Sentía cómo ella, mientras me mamaba la verga, me metía un dedo. Y, no lo puedo negar, por poco me vengo es su boca, cosa que hice muchas veces después.
Pero ella nunca espera, pues le encanta subirse encima de mí. De esta manera comezó el mete y saca. Sus quejidos son música para mí y no puedo olvidar lo duro que apretaba yo sus tetas, que colgaban frente a mí y se movían al compás de su cuerpo. Siento cómo mi verga se pierde en sus entrañas… No puedo más. Nos venimos enseguida. Fue sumamente intenso.
Cambiamos de posición varias veces, hasta que en una su culito se me presentó y todavía al día de hoy creo que lo hizo con toda la intención del mundo. Mi amada ya ha comenzado a pedirme que le coma el culo. Y no es para menos pues ya había empezado a gustarle. Lo intentamos de lado, ella acostada frente a mí y dándome la espalda. Fue bastante doloroso para ella de esta forma. A pesar de que logré acomodar una buena parte de mi polla apenas podía moverme pues le causaba dolor. Cambiamos nuevamente, esta vez ella en cuatro, y logré ir metiéndosela aunque no completamente pues el dolor seguía.
Esta ves se me ocurrió algo, su posición preferida. “Si quieres, vente arriba de mí y te lo metes tú misma”-le sugerí. A ella le pareció algo extraño, pues creyó que quizás no funcionaría pero estaba tan deseosa de que le comiera el culo de una vez que sí lo intentó. Se subió sobre mí para cabalgarme, pero esta vez abría sus nalgas lo más que podía y acomodó mi verga en la entrada de su culo. Y el dolor no fue sólo de ella, tambien lo fue para mí. Se fue literalmente sentando encima… hasta que lo metió todo. Ahora veía todo el espectáculo, ella con toda mi verga dentro de su apretado culo y masturbándose frente a mí, una visión que vale un millón. Le decía “puta” y más loca se volvía.
Ahora veía cómo se movía y sentía todo su dolor y placer, todo a la misma vez. Así duramos unos minutos cuando me dí cuenta de que ella experimentaba algo de dolor así que me tomé un minuto para luego volver con la metida. Esta vez sí logré lo que quería: venirme en su culo. Me vine espesa y largamente. Nos quedamos quietos por un minuto, antes de que ella decidiera bajarse.
No había palabras, sólo caricias. Fue una eternidad lo que duró esta vez el silencio, pero ambos estábamos extenuados y agradecidos. Lo más gracioso de este encuentro fue que usualmente nos damos un baño luego de todo esto, para después volver a hacernos el amor varias veces más y luego el baño final. Esta vez, la muy pícara, estando en el baño se atrevió a agacharse mostrándome su culo lleno de leche, lo cual aproveché para clavarla nuevamente, pero esta vez en su coño. Era un poco incómodo pero lo gozamos un montón. Hasta que la bandida, de un jalón, me llevó de nuevo a la cama.
Tres meses han pasado y muchas cosas han sucedido en tres meses. Aquí escribiré lo que se estuvo desarrollando en nuestras propias caras y ni siquiera pudimos darnos cuenta en el momento.
Los días siguientes han sido sumamente difíciles de describir. Las emociones han sido muy intensas. Recuerdo algunos detalles con mucho cariño. Teníamos un sitio en el pueblo, cerca de la playa, bajo las palmeras donde solíamos sentarnos a hablar de nosotros, conocernos un poco más y poder besarnos y abrazarnos fuertemente. Ella se las ha arreglado para poder mamármela allí mismo, sin que nadie la descubriera. Esto para mí ha sido una fantasía, que me lo pudiera mamar o poder tener relaciones en algún lugar exterior. Es algo que planeamos pues a ella le encanta la idea.
Hasta que conseguimos este sitio, un callejoncito en la playa, donde un tronco caído, que tiene nuestros nombres grabados, ha sido testigo de momentos de deseo. Creo que podría escribir fácilmente un sólo capítulo de nuestros deseos y fantasías, muchas de ellas ya hechas y otras que se quedaron en el aire... Ella cumplió muchas de mis fantasías. Ha sido la primera y única mujer en mi vida que me ha tomado la verga y ha sabido tragarse mi semen al momento de yo venirme.
La boca y sus enormes senos llenos de mi leche... Ya me lo ha hecho en varias ocasiones y ella lo disfruta un montón. Primera vez para ambos. En una ocasión me untó una especie de gel, con un riquísimo sabor, en toda mi polla. Y, señores, aún no puedo olvidar la mamada que me dio ese día. Fue tierna y caliente, pues el gel hizo su efecto (calentar el área) y ella hizo su mejor trabajo. Se nos quedó por estrenar unas esposas y cierto licor (Licor 43) que ella quería probar en mi verga. Le encanta que le de fuertes nalgadas mientras la clavo y le diga ”mi puta”. Se excita extremedamente cuando hago todo esto.
Ahora sólo somos amigos y tanto mi esposa como su novio desconocen las increíbles sesiones de sexo que tuvimos juntos. Recuerdos... Son tantos los recuerdos, tantos los sitios donde compartimos en tan poco tiempo... Jamás la podré olvidar y sé que ella, dondequiera que esté y con quien esté, jamás me podrá olvidar. Porque nadie le ha hecho ni le hará jamas el amor como se lo hice yo. Quién sabe si podemos encontrarnos nuevamente como amigos, en aquel cuartito, testigo fiel de nuestros encuentros...

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